El imperio inka
de camélidos en las tierras bajas del flanco andino occidental se encuentran en los contextos Las Ánimas y Diaguita de los valles de las regiones de Atacama y Coquimbo (Castillo, 1989; ver también Cartajena y otros, 2014), donde los camélidos se encuentran ilustrados en el arte rupestre y la cerámica, al tiempo que acompañan frecuentemente a los restos humanos en los entierros, a veces vistiendo ornamentos que dan cuenta de su condición social. Al oriente de la cordillera, el pastoreo está bien documentado hasta Antofagasta de la Sierra y Laguna Blanca, en el confín meridional de la Puna argentin a 82 (Olivera, 1997), pero también fue practicado a menor escala en los áridos valles subandinos de las provincias de Catamarca, La Rioja y San
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