El imperio inka

aparecen alrededor del 2500 a.C. en numerosos lugares, desde la sierra del Perú hasta el norte de Chile y Argentina (Cartajena, Núñez & Grosjean, 2007; Mengoni & Yacobaccio, 2006). Fibras semejantes a las de las llamas modernas y acumulaciones de guano interpretadas como estructuras de encierro de animales han sido registradas en algunos sitios de esta misma antigüedad (Aldenderfer, 1998; Aschero & Yacobaccio, 1999), lo que confirma la existencia de prácticas pastoriles entre los cazadores-recolectores de fines del periodo Arcaico. Con el tiempo, la cría de ambas especies se convirtió en un componente fundamental de la economía en gran parte de los Andes. Las alpacas son valoradas principalmente por su fibra,

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