El imperio inka
Schroedl, 2008, pp. 19-27). El aspecto centro cusqueño de la preparación de la Qhapaqocha —indisoluble de la ideología religiosa, el acto político social de la redistribución, el respeto hacia todas las huacas apropiadas y reconocidas en el Cusco— ha sido representado en muchos documentos coloniales como lo hemos mencionado en otra sección de este escrito. Con mucho acierto, Schroedl (2008) escoge de estos autores la magnífica descripción de Cristóbal de Molina, El cusqueño (1959), para reafirmar que la Qhapaqocha se vinculaba directamente a la persona del inca, mediador entre lo humano y lo no humano, o su propia representación en cada ritual, a las principales deidades cusqueñas, regionales y locales. En definitiva, se está
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