El imperio inka

interés en estudiar este tema nació de la propia arqueología, al constatar la recurrente orientación de los vanos de las chullpas de la Fase Toconce (ca. 850- 1380 d.C.) hacia los cerros circundantes (véase Berenguer, Aldunate & Castro, 1984) y hoy tutelares en el área de estudio. La adoración de los cerros es, en el presente, una práctica muy difundida en los Andes y que los pueblos originarios mantienen simultáneamente con las prácticas de culto cristiano. En estos pueblos existe la creencia de que en los cerros residen ciertos espíritus o divinidades poderosas. Uno de los elementos de mayor valoración y que impregna toda la vida cotidiana de los lugareños es el paisaje; su percepción denota un saber íntimo y

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