El imperio inka
prospecciones en las cimas del nevado y logró relocalizar el sitio de donde fuera sustraída la momia (véase Ceruti, 2004a). Pese al tiempo transcurrido, la memoria sobre la niña permanece viva en el folclor de la región del valle del Cajón, donde los habitantes se refieren a ella como « la hija del rey Inca », que « se cansó y se durmió en el cerro » (véase Ceruti, 2004b). En 1954, un grupo de arrieros encontraron el cuerpo congelado de un niño en las alturas del nevado de El Plomo (fig. 15.2), en las cercanías de la ciudad de Santiago de Chile. Alojado en el Museo de Historia Natural de Santiago, donde se conserva hasta la fecha, la momia fue estudiada por un equipo liderado por la doctora Grete Mostny (1957) y comprendió estudios
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