El imperio inka
niños pequeños todavía llenos de energía vital. Estos líquidos son ofrecidos en una forma socializada, en una especie de «agua cultural», ya sea chicha, sangre, orina o, tal vez, semen humano. Esta energía vital aparentemente es percibida como una suerte de luz trascendental. Pero parece que este poder universal como principal fuente de bienestar social y de la continuación del orden mundial es solo posible a través de la constante renovación del mundo que, a su vez, necesita la intervención permanente de toda la sociedad. Como el propio inca vivo, su sociedad depende de la buena voluntad de sus ancestros y los dioses, que lo incluyen a sí mismo después de su muerte y a los dioses en ciclos constantes de muerte y regeneración. Estas intervenciones
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