El imperio inka

incluye espacios amurallados y portales de jambas múltiples. Establecer Machu Picchu como una finca de Pachacútec sugeriría que estos sitios fueron obra suya y, quizá, la idea de que algunos pueden haber sido construidos como fincas. En cuanto un lugar se desarrollaba según los criterios exactos de un rey, no es sorprendente que Rosaspata (identificada como el sitio inca de Vitcos) haya sido utilizado hasta bien entrado el siglo XVI como capital por los incas que resistían las invasiones españolas por Manco Inca, como sugiere Bingham y reitera Lee (2000, pp. 371- 372). La segunda capital de Manco Inca en Vilcabamba (que Lee convincentemente identifica como el sitio arqueológico de Espíritu Pampa, 2000, p. 409) claramente tiene

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