El imperio inka

administrativamente durante el siglo XVI (Rowe, 1990, p. 153). Los documentos sobre la finca de Huayna Cápac en Yucay evidencian que entre los residentes que la mantenían se encontraban algunos incas étnicos encargados de supervisar el trabajo, además de personas procedentes de regiones que habían sido reubicadas como trabajadores y un grupo de personas locales a las que se les permitió permanecer en sus tierras tradicionales (ver Villanueva Urteaga, 1970; Niles, 1999; Covey & Amado, 2008). En Machu Picchu, el análisis de restos óseos sugiere que los siervos allí enterrados pertenecían a grupos étnicos no incaicos, particularmente de regiones cerca al lago Titicaca y de la región de la costa norte y centro del Perú (Salazar, 2004, p. 45;

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