El imperio inka
jóvenes nobles; terrazas, y pueblos para los campesinos (Villanueva Urteaga, 1970; Niles, 1999; Covey, 2008). La diversidad de actividades que se realizaban en estas fincas hace que identificarlas únicamente sobre la base de su arquitectura sea una tarea difícil. Cada finca, además, había sido comisionada por un rey inca, por lo que reflejaba los valores estéticos y habilidades técnicas de la época en que había sido construida. Aun así, podemos realizar algunas afirmaciones generales sobre la arquitectura de las fincas reales. Los sitios que sabemos fueron fincas reales (como Pisac, Chinchero, Machu Picchu, Yucay y Ollantaytambo) tienen restos arquitectónicos variados probablemente vinculados a las actividades de pobladores de diferentes
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