El imperio inka

para la devoción y para actividades recreacionales de élite como la caza, la crianza de pájaros y la jardinería. Eran lugares creados con poca atención a las consideraciones prácticas: la construcción de estas propiedades demandaba que los obreros movieran un río de un lado del valle a otro o construyeran terrazas en pendientes aparentemente demasiado pronunciadas. Sobre todo, los establecimientos incaicos eran lugares construidos para la eternidad que las momias de los reyes podían visitar y donde los descendientes de los reyes podían prosperar. Afortunadamente para el visitante moderno, muchas de las fincas pueden ser visitadas hoy, por lo que podemos apreciarlas como bellos lugares por derecho propio y como un ejemplo de

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