El imperio inka

entregar una comunicación oficial. El tambo también podía estar diseñado para monitorear a los viajeros que pasaban por el camino. Un ejemplo es Peccacchu, tambo que estaba detrás de una pronunciada curva en el camino, lo que le permitía tomar por sorpresa a cualquiera que no tuviera un permiso oficial para viajar a Chinchero, la finca real de Thupa Inca (Nair, 2009, pp. 121-122). O un tambo podía ser muy grande, diseñado para recibir a ejércitos viajeros que se desplazaban para conquistar nuevos territorios o reprimir revueltas, y séquitos de llamas que transportaban bienes de una región a otra. Más aún, al leer a Cobo, uno recibe la impresión de que tambo se refería no a un tipo de asentamiento, sino a un tipo de construcción que

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