El imperio inka
construidos con cables, tejidos con cuerda más delgadas hechas de ramitas o ramas flexibles, o fibras. Tres a cinco cables formaban el piso, o plataforma, y dos cables adicionales servían de barandas. Como ilustra la reconstrucción del K’eshwachaca (puente quechua) en Huinchiri, estos cables eran extendidos sobre el abismo con cuerdas y anclados a pilares de enormes rocas. Los cables del piso eran entretejidos y cubiertos con ramitas pegadas al suelo. Las cuerdas más delgadas conectaban el piso con el pasamanos formando parapetos (fig. 12.14). Estos puentes eran bastante efímeros, y requerirían mantenimiento y reconstrucción cada dos o tres años. En este sentido, el puente que Squier cruzó no fue un puente incaico original, sino
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