El imperio inka

47 Luis Jerónimo de Oré (1992 [1598], p. 155) cuenta que una túnica incrustada con las uñas de los ancestros fue conservada como una memoria del pasado y como prueba de sus derechos a la tierra: «Y en la provincia de los Collahuas conocí un indio que tenía guardada una camiseta, sembrada toda ella de uñas de indios que sus abuelos habían muerto y por memoria hazañoza se preciaba tener prendas de tantas vidas como allí se vian que saltaban, y fue por defender las chacras de aquella provincia, que ellos posseian». 48 Para una discusión más amplia de esta imagen, ver Cummins 2011, y para el manuscrito y su historia, ver Ossio, 2004. 49 El uso de arena como material de consagración y dedicación ritual tiene una larga historia arqueológica en los Andes. Por ejemplo, el Templo de las Columnas en la huaca Lucía- Cholope, construido durante el Horizonte Temprano en el valle de la Leche en la costa norte (ca. 1000-700 a.C.) fue sepultado ritualmente bajo ocho metros de arena blanca fina (de fuente aún no determinada) al momento de su abandono. Sus enormes columnas de 3 metros de altura fueron retiradas y colocadas en el piso para

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