El imperio inka

escritor, traductor o informante. El trabajo de campo arqueológico riguroso y empírico que comenzó a fines del siglo XIX nos puede ayudar a complementar o verificar las perspectivas o informaciones históricas. También tiene, sin embargo, limitaciones y debilidades, que incluyen sesgos en el muestreo y dificultades para comprender las creencias, identidades y la agencia de sus objetos de estudio. Desde finales de la década de 1970, la integración de la arqueología y la etnohistoria se ha convertido en una característica recurrente en los estudios incaicos (Murra, 1962; Murra & Morris, 1976). Esta incluye los esfuerzos por balancear la idealización que las élites incas tenían respecto a su imperio con lo que sucedía realmente en las provincias, lo que ha

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