i-:.•~· á, dar cuatro plumas obre la guerra actual que, en ho1·a menguada, se le antojó al excelentísimo chileno D. Anibal Pinto y compañía. Por lo visto, dicho señor no tiene dedos para organista:-mejores los tenía la Macacha (Q. S. G. H. )-pues desde el 14 de Febrero hasta hoy no ha podido tocar cosa alguna que sea concertada y armónica é indique buen gusto; por el contrario, nos sale con unos desentonos como para echar á correr ya que no echarnos cruces y exclamar: qué chileno tan achilenado ! Y esto es mas notable y sorprendente desde que comenzó con el esti~epitoso preludio de la toma de Antofagasta, y los órganos chi)enos tenían en movimiento todos sus registros, señalando un corto plazo para terminar la _funcion cantando, en la plaza de Lima, $U himno nacional. .,:, Mientras tanto, la diminuta escuadra peruana ha he~ho cuanto ha q~erido aún en las mismas aguas clulenas dominadas por la formidable y terrorífica escuadra que á sus órdenes tenía el intrépido Rebolledo. ;i1· El «Huáscan) solo, en su primer viaje de 23 dias, ha hecho las travesuras siguientes: maltrató á la «Cova- , donga, >) echó á pique á la ((Esmeralda» dando sepultura en el mar á ciento setenta de sus tripulantes, y tomando prisioneros á los demas; suspendió el bloqueo de Iquique; protegió el desembarco de muchos elementos de guerra para el ejército aliado; se dirigió al sur y apresó al pailebot ((Recuperado>) y lo incendió, salvando ántes á, su tripulacion; llegó á Mejillones de Bolivia, y con vénia de las aut01·idades chilenas, destruyó todas las lanchas y la goleta (<Ülorinda; >> pasó á Antofagasta y sostuvo un combate con las baterías de ese Sebastopol chileno y con la fanfarrona Covadonga que estaba allí. curándose las costillas; combate que apagó los fuegos de las baterías y duró desde las 5 de la tarde hasta las 7 y media de la noche del 26 de Mayo; á la mañana 5,iguiente, y con la mayor frescura, arrió las embarcaciones que allí encontró, 1·astre6 el cable telegráfico y lo cortó, y las tropas que estaban en la playa se chupaban el dedo, y las bate1·ías se quedaron frescas; se fué á Cobija, y allí con igual frescura destruyó seis lanchas, apresó á los buques (<Emilia» y (<Coqueta,» una lancha con víveres y otra con 38 rollos de alambre para telégrafos y ademas una baréa cargada de metales que envió al C~llao como buena presa; y, finalmente, entre Huanillos y Punta de Lobos se encontró con el «Blanco Encalada» y la (<Magallanes, >) que pretendiei·on darle caza; pero .el «Huáscar» aunque no estaba en co~diciones de combate, les aflojó algunos tiros y les dió un buen chasco: .el CIBlancO)) disminuyó su andar y volvió proa con la cara triste, despues de lS ho:ras de peraecucion. Quedo luciüo ¡Y aún se Y con mucha pee Palanganéa ! La segunda escursion del <<Huáscan) no ha sido ménos felíz. Por no alargar demasiado esta charla, me limito á recordar los dos hechos de mas importancia: la toma del <cRimac)> con su entripado del glorioso regimiento Yungay y lo demas deducido; y, el segundo tomo del combate de .Antofagasta, adonde se les tapó la boca á las baterías de tierra, y se puso en amarrras cuitas al memorable (cAbtao. >> 0 Estos dos últimos sucesos bastan para honra de la nacion peruana, y para avergonzar~ la po~erosa, ague~- rida, despierta é mvenc1ble flota clnlena que, ademas de todo esto, está dirigida y comandada por una legion de ..........héroes que eclipsan la3 refnlgentes glorias de Nélso~, y las l?osteriores de Cochrane, Guise, Postigo, y demas jente de mar, habida y por haber~ Ricardo. INSERCIONES. El libro del pueblo. (Cont.inuacipn.) VI. Tal es el derecho segun su esencia: él es el principio conservador del ente individual, y su propia ley. Se le puede sí violar, bien que reclama eternamente contra su violacion; y en el complejo de las cosas es indestructible, porque tod() pereciera á estar él destruido; volviendo á la nada la creacion entera. Mas el ho1nbre no vive solo; Dios no lo ha destinado á esta existPncia Rolitaria; ni se conserva ni se desarrolla Regun su naturaleza s.ino en la sociedad, por la union con sus semejantew y la union de los individuos forma los' pueblos, y la union de !os pueb_l~s forma el género humano, o la _fam1l!a universal, que debemos traba,1 ar sm cesar en constituir, para que la suma de los males cuyo origen impuro es el egoismo se disminuya tambien sin cesar, y la de los bi~nes derramados l?ºr la Providencia en todo nues~ro camino de este mundo aumente con la misma proporc1011. Ved en las orillas del mar un árbol aislado. Como no tiene fuerza pará· resistir á. los vientos que tu2rcen su tallo, bajan y rompen sus ramas á medida que van creciendo, se seca y muere muy en breve. Así sucede con el hombre en la tierra. No basta que el agua de las nubes humede~ca sns raíces sino ademas se necesita halle un ' , d abrigo, y sus ramas elevan ose se apoyP-n sobre otras ramas. Cualquiera que sea ~1 origen de una asociacion humana. cada uno de s:1s miembros lleva á ella consigo su derecho tal cual le hemos esplicado, y le conserva allí inmutablemente; porque el derecho, vuelvo á repetir, no puede viduo, consE--n~arse 1,odo atat1ue di cho éS una violac Cria<lor; y cuanto ta violacion1 tanto tambjen los males que ¿ Y ahora, ho pueblo, venidv á parar tu dere0ho do; díme lo que fué en otr lo que es todavía tu pobre cargada de labor? Esclavo como eras anti despues siervo durante luon· des, siempre oprimido, esplotado pre, semejante al prado que se le daña en la primavera, á mas de entre garle á uu diente ávido por otoño, ¿qué fruto has saca.do tú de lo que se ha llamado por mofa tn manumision? ¿Por qué te arrastras con tanto do. lor por esta tierra, dada en herencia , todos los hombres indistintamente_, y que todos debif'ran 1·ecorrer en calidad de dominadores? ¿Por qué, en medio de las producciones que ella ofrece de suyo y quA multiplica tu trabajo, sneleR tú gemir en las angustias de la hambre? ¿ Por qué no tienes tú abrigo ni contra los vientos helados del invierno, ni contra los ardores del sol en la estacion calorosa? ( Contlnuará.) AVI303. Al púbico. Hasta ahora se ha tolerado, el cri.. minal abuso de cobrarse, por los Promotores las vistas fiscales; y, deseando el que suscrib~, extirpar tal. abuso y ponerse á cubierto de_ cualquiera censura que dañe su delicadeza: pone en conocimiento del público y en especial de los litigantes, que no se abona ninguna vista. fiscal.-Huánuco, Setiembre 22 de 1879. Eusebio Bayeta. v10p2. Aviso al público. Deseo chancelar todos los bonos que introduje para fasilit~r l0s cambio& entre mis peones de m1;1as, en_ la can,: tina de ' ' San Bartolome de Vmchos, y de la que se han dis!raido a1,guuo1 de ellos apesar de su sen~lado cuculo: y se pone el presente aviso, para que las personas, que los teugan f-ll est_e lugar, ocurran hasta dentr? del _término de quince dias, donde ei Senor D. J o'1é l\L Merino, para que les sean cambiados por moneda corriente. - Huánuco, Setiembre 27 de 1879. Gregario A. Durán. IMPRENTA DE BUENAVENTURA Vllu\A CALLE DEL 28 DE JULIO N~~ 141
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