s eda tiempo. ta por la última de sus servidoras. uod"J.:l:uOs es o, pórque la 111ujer há El célebre economista Say ha dimenester ·edncacion espacial en los di- cho, y con justicia, .que por la educa- voz, versos e tados de la vicla. cion ele las mujeres debe einpezar la Entre La ~s~9 u.ela de n1adres de fa1nilia, de los hombres: igual pri1.1cipio so ha tos me recosté ~r s_:1.ye~da no há 111uchos aü.os por un defendjdo por el sabio Mirabeu. . que tenia á mis lll~•tgn.8 español, es uno do los pensa- Esto pruelrn, que en los tieinpos -de bría trascurrido, ,e 1111~:.atos m(ts grandiosos que pueden Say y MiraLeau no estaba 1nucho mas lutcia una calle de .ar eoncobirso y 1·ealizarse en bien <le la fl~reciente que hoy la e~1ucacion de la mi .derecha, y juzgué qua lrnmanidad. mitad más bella do la, Juventud. sendia; bolví la vista hác· Porque, como ha dicho un gran es- La hµn1anidad es siempTe la mis- gar., y conocí en el que critor, · educar un hombre es formar 111a. El hombre, física y moralmen-- amigo que apreciaba 1nucl10. un individuo que tal vez no deja nada te, exBde en fuerza y vigor á la mujer; continuó caminando, .se puso tras de si; educar á una muj(w es for- y allí donde está el exeso do fuerza, do, y no me dijo una pala,bra. 1na1: 'lns generaciones que están por está asimismo el riesgo de la opre- Despues de minu:me deteni venir. sion: la supel'ioridad en este caso toca te, y con un!l voz mas triste Y sin embargo, en España, ó se ya eon 1~ frontera de!ª tir~nfa. , misma pena, n10 dijo: Negro_, qne confian las niñas á la direccion incier- Es mas no.ble., rn.as delicado y mas tan, trtste nú:i ¿ Y lo estas?; le contest ta de institutoras advened.i?i-as, ó las jnsto que el hombre eduque, que no No vez mi semblante~ -0ontinuó, no educa cada niadre segun la suya le .en- que el hombre av.asalle á la mujer. vez mi alma .que identificad.a con la señó,sá salga lo que saliere. Sí es rey de la naturaleza, no olvi- 1nelancolía quiere escaparse de mi De donde se deduce que en punto á de que la m~jer es fa 1~eyn.a. No .olvi- cue:rpo? No escuchas nü vo.z 1nas lú,. educacion femenil reina el empiris1no vide que la mujer fué su madre, y que gubre que -el tañido de las .ca-rnp.anas más absoluto, ó como si dijéramos, el es ó ha de seT la madre de sus hij-os. que tocan á muerto? mas bello desórden_. Entre una mujer sin educar y una No puJ.o continuar.1 Una gruesa láLa humanidad progresa á medias. mujer 'lnal educada, la primera no pue- · grima ro<l.ó por sus mejillas, y un ticr~ La edueacion Je la 1nujer á la mitad <le hn.oer el bien; la segunda hará irre- no snspfr.o exhaló sn corazon_! Su no.. corrida del siglo XIX apenas puede misible el 1nal, lor imprecionó mi alma, le <li un ticrcompararse con la que se daba y roci- La mujer que el 1nunclo llama des- no abra,zo, lo hice sentar á mi lado, y bia á la mitad del siglo XVII en la preocupada_, y el diccionario incrédn- en un pañuelo blanco, que tonia ei1 época de las dueñas taimadas y de los· la, se nos figura u_n sér inv.erosím.il, las rn-anos, reeojí las dos- lágrimas do pujes ladinos_: no obstante, hoy, como absurdo, la negacíon de sí nlismo. mi querido ami-go--Perlas ·caidas ,del en+ionces.,- se procede en la educacion Este tipo no debe existir: si existe, tesoro de la amistad. · por una s.érie de engaños. que lo dudamos, será solo una nrnni- ¿No sabes, continuó, el beueficio!t.an La niha aprende á disimular, y en- festacion lr.,mentable, una fórmula de grande de la natural'?za cuando la nicseña más tarde á la mujer á engañar. la 1nala educacfon. bla del pesar que atormenta el coraAprende á .afectar silencio, y eBe Al tratarse de la educacion de las mu- zon, se condeusa en dos gotas de eris .. gérm8n de afectacion produce luego el jeres, caminamos de anomalía en u.no- talinas L-igri:mas? amargv fruto <le la locuacidad. n1alía. ¿No sabes qno entonces so tranqniAlJYe~de á estimar en mucho sus · Cnantó · mfÍS el hmnbre -abandona liza ol alrnft? dotes de he:·n:osm:a y -su condicion de ese punto importantísüno de la v:ida . Tienes razon, le contestó (demaciumuj0r; y esa ciencia religrosísima trae social, 1nás crecen sns exigencias, más do conmovido). .El llanto ~s la lluvia por legítimos corolarios el orgullo y rigorista, n1ás inflexible se 111nestra. celestial benéfica y consoladora en que la coquetel'ía, la frivolidad y la incons- Si se ptoporcionasen á las mujeres se resuelven las ternpcstades dol cora~ tancia. los medios de adquirir la milésima zon. Mi presencia en estas circunsSe dice á las jóvenes que valen mu- parte de las dotes n1orales que en ellas tancias quiera haya sido el incentivo cho, y no se les dice cuánto. se reclaman cada dia, ménos lúgubres para que tu corazou que ya lloraba, ex.. Se las avisa. que hay grandes ries- fueran hoy nuestras apreciaciones. teriorizando su dolor lo haya, depositagos en la socieclad, y por todas armas ( Continuará.) do e;t el se~o de la amistad. se les entrega una cole.ecion de nove- · ~u- nece~itas desahogar tu corazon, las y un caudal de fraces más ó me~ aca tienes a tu amigo que se interesa nos castizas y aceptable. A sí entran UN EPISÓDIO. por tí. Cuentame la causa de tu pe... de ordinario en el gran mundo las que van á ser 1na<lres dE. familia y á formar el corazon de otros seres quizá más desgraciados que ellas mismas. zar. La nube de lisonjas que rodeó á la niña, oscurece la atmósfera y turba la vista de la niujer. La flor de sn cabeza ó el adorno de su cuello importan más á sus ojos que los pesallísimos libr.os de historia y los indigestos de geografía. T~l vez á los diez y siete aüos de edad Juzga ya el 1natrünonio co1no un paso 1nuy rasonable y en extrmno sencillo. Tal vez tiene accesos de melancolía, y aun en algunos 111ome1üos le fastidia la exi.-:- tcncia. Bsa edad lJuede considerarse como la zona tónida on la esfera de la vida. ¡ Dichosos las que la cruzan con felicidad.! 111. Poco pnede e~pera~·se de un país º1! donde ca<la iriando tiene que educ~1: a sn conso ·te; º11: do~c1e apenas se Ct!stingnen de ordniano la carta escnt_a por una dama de ton.o y la carta escnRecuerdos tristes. l\Ie ofreció qnA asilo haría. (Oontiuuar4_.) Era una tarde triste y melancolica Huánuco, Febrero 19 de l8S0. del 1nes de Enero, era una tarde IloDario G. Barrera. rosa: o.culto el sol~ dormido el viento, 111:5_,~. - ~~~~~~~~~~~~~~~~ mecia tristemente los sauces que, in- -'-- HMSW ➔ ~urmt:rrmru ➔ clinandose lentamente, parecía que AVI 8 O .3 ,e como seres hnmanos hablaban en el lenguaje del pesar. Continuacion del Comercio Judaico .. I-Iallabame en el ca1npo y me puso El que suscribe tiene el honor de á contemplar el hern10s0 panorama poner en conocimiento de su numm·osa que ofrecía la silenciosa taTde. La clientela qHe hasta hoy se han dignafresca brisa que, como tierna amiga, do honrarlo ocupandolo .en su profesusurraba dulcemente brinda.nd0 me ciou de peluquería: que de hoy en adeplacer, y el majestuoso ruido de las lante quitará el cabello por 40 centaaguas que con sonora voz parecía nrn vos, la baTba por idem en su establehablaban; ocupaban un tanto mi aten- cimiento Y fuera de él por 80 centacion,. De vez. en cuando se dejaba vos. Asimismo se advierte al i~espeescuchar el triste canto del gorrion table clero: que se les hará la corona que con su debil voz, pan~cia se11alar por 20 centavos en su taller y fuera el trascurso del tiempo. de él por 40• El que no ha contemplado la natu- Huánuco, Febr01·0 13 de 1880. raleza_e!-1 una tarde sombria en apar- Plaza de Axma~, n.º 93. tado sit10, no comprende lo que ella Facundo Ale1andi·e> ][alpartula. dice al alma en su dulce 1uelanco-\ v3pl lia. Rsta misn1a considei·acion me ------------_----~ decía clarainonte que all' d 1 , IMPRENTA DE ~~EL nu ALLACA ., CALLE ' e l Oll( e S0 VC 28 DE JULIO N.º 1,11.
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