para la toma del poder por Piérola en diciembre de 1879 (Tauro, 2001, 13, pp. 21182119). 26 Luis La Puerta (Cuzco, 1811-Lima, 1896). Tuvo formación jurídica, pero decidió dedicarse a la vida militar. Se incorporó al batallón Zepita en 1827 en el grado de subteniente. Fue edecán del presidente Gamarra en 1831, durante la campaña contra Bolivia. En 1835 fue nombrado edecán del general Felipe Santiago Salaverry, y participó en las batallas de Uchumayo y Socabaya en 1836. Años después fue nuevamente edecán de Gamarra, y participó en la batalla de Ingavi en 1841. Posteriormente tomó parte en muchas otras acciones bélicas, incluyendo el combate del 2 de mayo de 1866. En 1876 accedió a la primera vicepresidencia de la república (Tauro, 2001, 9, pp. 1402-1403). 27 Ya en esa etapa se puso en evidencia cómo las rivalidades políticas prevalecieron con frecuencia sobre la unidad que reclamaba la emergencia nacional. Fue el caso, por ejemplo, de la aparente actitud de desconfianza del dictador Piérola hacia el jefe político-militar de las fuerzas del Sur, Lizardo Montero, al cual le restó poder al otorgar al prefecto de Tacna —quien sí era persona de su confianza— atribuciones sobre materias económicas, financieras y mercantiles. Además, hizo caso omiso del pedido reiterado de Montero para que le enviara armas en la etapa inmediatamente previa de lo que sería la batalla de Tacna (Mercado, 1979, pp. 206-207). 28 Luego de la batalla de Miraflores, Piérola salió de Lima hacia la sierra. Desde allí publicó un manifiesto —considerado desatinado por muchos— en el cual acusaba a las fuerzas chilenas de haber roto el armisticio, y comparaba su accionar con el propio de salvajes de la Araucanía y de bárbaros del África. Tomando pie de esas expresiones, los chilenos desconocieron la autoridad de Piérola y afirmaron que no podían negociar con quien los había insultado (Manrique, 1979, p. 277). 29 Se ha discutido mucho el papel de la clase dirigente peruana frente a la guerra. Para Kapsoli, por ejemplo, en la primera etapa de la guerra las clases altas defendieron sin reservas los intereses nacionales frente al conflicto. Sin embargo, considera que, a partir del combate de Angamos, y sobre todo una vez instaurada la dictadura de Piérola, aquellas velaron por sus intereses particulares en primer lugar, máxime cuando el dictador intentó gravar con mayores impuestos el azúcar y el algodón (1979, pp. 334335). Sin embargo, debe recordarse cómo durante los primeros meses de la guerra el Congreso rechazó importantes medidas tributarias propuestas por el gobierno. Fue el caso, por ejemplo, de la presentadas por el ministro José María Químper en julio y agosto de 1879, que incluían un impuesto a la exportación de plata: «tales medidas chocaban con la resistencia clásica del Congreso, al ver afectado el capital de empresas en las cuales tenían interés algunos de los legisladores, o ante la posibilidad de que se dificultaran los envíos de capitales que las empresas mercantiles estaban efectuando al exterior, en monedas y barras» (Armas, 2001, pp. 62-63). 30 Aurelio Denegri fue uno de los fundadores del Partido Civil. Fue también alcalde de Lima y ministro del gobierno provisorio presidido por García Calderón. Años después, fue presidente del Consejo de Ministros durante el primer gobierno de Cáceres (Martin, 1948, p. 150). 31 El 19 de mayo de 1881, el ministro del Perú en los Estados Unidos, Juan Federico Elmore anunciaba el nombramiento de Hurlbut como ministro en el Perú: «El nuevo 93
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