El Estado en la sombra

recoge la correspondencia que dicho líder político mantuvo con muy diversas personas entre 1873 y 1904. De esa correspondencia, el conjunto de cartas más significativo, y el más original como fuente histórica, es el constituido por las que Candamo envió a Teresa Álvarez Calderón, su esposa, entre julio de 1882 y octubre de 1883, desde Chile, adonde había sido desterrado por las autoridades de ocupación en el Perú, junto con varios otros personajes peruanos, que se oponían a la firma de la paz si esta implicaba cesiones territoriales. Esas cartas entre marido y mujer constituyen —reiteramos— una fuente de primera importancia para conocer esa dramática etapa de la historia peruana. Sin embargo, en el archivo de Manuel Candamo conservamos más documentación de interés, como es el caso de los tres libros copiadores que en esta oportunidad publicamos. Las comunicaciones contenidas en ellos constituyen una fuente muy valiosa, porque presentan información concreta de los esfuerzos del gobierno provisorio por organizar el Estado durante la ocupación chilena, específicamente entre diciembre de 1881 y julio de 1882. El objetivo del gobierno provisorio era el de legitimar su autoridad, tanto en el territorio nacional como frente a los gobiernos extranjeros, con el fin de tener la fuerza necesaria para presionar a Chile e iniciar conversaciones de paz. Como parte de este proceso, el gobierno provisorio se propuso controlar la administración política y militar en todas las provincias y localidades no ocupadas, y recaudar los recursos necesarios para afrontar las necesidades de la guerra. Para ello organizó una red de comunicaciones y contactos entre la sede del gobierno, sus delegados en Lima y los representantes políticos y militares en las diversas provincias. La lectura de estas comunicaciones nos hace ver que entre diciembre de 1881 y julio de 1882 hubo dos periodos claramente diferenciados en la vida del gobierno provisorio: el primero, entre diciembre de 1881 y marzo de 1882, estuvo presidido por los esfuerzos para unificar el territorio bajo su autoridad. Hubo mucha correspondencia entre el gobierno, establecido en Cajamarca, los jefes político-militares de las regiones del Norte, Centro y Sur, y la Delegación del gobierno, en Lima. Igualmente, se hicieron nombramientos de autoridades en provincias y de representantes diplomáticos en el extranjero. Durante este periodo se produjo un enfrentamiento en Pucará entre las fuerzas chilenas y peruanas, en las que estas salieron victoriosas. Sin embargo, los propios peruanos siguieron enfrentados, con lo cual se produjeron choques entre quienes apoyaban al 8

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