240). 227 El protocolo firmado entre Balmaceda y Trescot fue publicado por Ahumada Moreno (1884-1891, VI, pp. 425-437). 228 Probablemente se refieran al periódico La Situación, del cual hay varias referencias en diversas cartas de ese mismo mes de febrero de 1882. 229 Una nota editorial de La Situación, del 3 de febrero de 1882, titulada «Mollendo», señaló que el 1 de febrero de ese año el gobierno chileno en el Perú permitiría «por el puerto de Mollendo la exportación de minerales de oro, plata y cobre, y de lanas, cueros y cascarilla» con el correspondiente pago a la aduana chilena. Para las autoridades chilenas, el bloqueo perjudicaba el comercio extranjero, debido a la acumulación de bienes, como lanas. «De esa aglomeración ha nacido la exigencia para que se permita llevar a Europa tan valiosas mercaderías, compradas en parte antes del establecimiento del bloqueo, hostilidad de que no pudo prescindir el gobierno de Chile en vista de la actitud del prefecto Solar y más tarde De la Torre. El bloqueo continuará, no obstante, el permiso concedido para la exportación, que, si proporcionará algunos recursos a nuestros enemigos, no aliviará gran cosa su difícil situación, pues no se permitirá internar género alguno de artículos». 230 Luis Carranza Ayarza (Ayacucho, 1843-Lima, 1898). Médico, periodista, director del diario El Comercio y parlamentario vinculado al Partido Civil. Formó parte, en 1881, del Congreso Extraordinario de Chorrillos, en representación de Andahuaylas. Colaboró en la campaña de la resistencia en la sierra, dirigida por Cáceres. Después de la guerra fue elegido, en varias ocasiones, senador por Ayacucho. Fue también director de la Sociedad Geográfica de Lima (Tauro, 2001, 4, p. 519; Yábar, 2009, II, pp. 29 y 43). 231 «Grasar (l. grasare, propagarse). Intr. Perú. Propagarse una epidemia (no una noticia)» (Alonso, 1958, II, p. 2172). 232 En el primer trimestre del año 1882 hubo una epidemia de fiebre amarilla en los departamentos del norte, que afectó a las tropas chilenas asentadas en esa parte del territorio. Según las noticias de los periódicos, la administración chilena había tomado todas las precauciones para salvaguardar la salud de su ejército. En el caso de Trujillo, luego de la muerte del coronel Silvestre Urízar Garfias, se decidió la salida de la tropa a las afueras de la ciudad. Otra medida fue la suspensión del riego en los campos de arroz para evitar la proliferación del mosquito (La Situación, 28 de febrero de 1882). Pero no solo la fiebre amarilla afectó a las tropas chilenas. Palma, en su crónica del 22 de febrero de 1882, dice: «El tifus está haciendo estragos en las fuerzas chilenas que ocupan Trujillo, pues hubo día de diez defunciones. La misma epidemia se declaró en la división que se dirigió en persecución de Cáceres por la quebrada de Huarochirí» (1984, p. 142). 233 En efecto, en la nota editorial de La Situación, del 27 de febrero de 1882, se anuncia la muerte de este coronel chileno. Según se explica, Silvestre Urízar Garfias murió a consecuencia de la fiebre amarilla que azotaba el norte del país en el año 1882, siendo comandante del batallón Talca y jefe de las fuerzas que ocuparon el departamento de la Libertad. El coronel Garfias participó en la victoria chilena de San Juan y Miraflores. Luego se puso bajo las órdenes de Lynch durante la primera expedición al norte. 269
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