El Estado en la sombra

Sabe V. S. que el Supremo Gobierno carece actualmente de casi todas las rentas fiscales, por hallarse en posesión de ellas las autoridades chilenas; haciéndose difícil, por esta circunstancia, el sostenimiento de la administración pública. Es pues, indispensable, y esta Delegación tiene especial y reiterado encargo de Su Excelencia el Vice-Presidente, arbitrarse fondos, por todos los medios posibles, para atender, aunque sea en parte, a las exigencias del servicio. Tales consideraciones nos obligan a dirigirnos a V. S., interesando su celo para que vigile la exacta percepción de los derechos de internación de artículos, a Bolivia, en la parte que corresponde al Perú, conforme al tratado de Aduanas ajustado entre ambas Repúblicas: única fuente de recursos que se halla hoy expedita, y con los que debe acudirse, no solo a la subsistencia del Ejército que ocupa esa plaza, sino también al del centro que se halla en Ayacucho242. Respecto de este último, que tan señalados e importantes servicios presta a la causa constitucional, es de todo punto necesario auxiliarlo con la mayor suma de que pueda disponerse; y, en tal concepto, esta Delegación ha acordado dirigirse a V. S. para que, en vista de lo que llevamos expuesto, se digne ordenar que, de las entradas que se obtenga por los derechos enunciados, se destine la tercera parte de ellas al sostenimiento del referido Ejército del centro, aplicándose las dos restantes a la satisfacción de los gastos que demanda el del sur y los otros servicios públicos de más urgencia. Esta Delegación está persuadida de que V. S. encontrará equitativa y oportuna esta distribución; y que, por lo mismo, se servirá remitir al Jefe Superior, Político y Militar del Centro la parte designada; advirtiendo a V. S. que, con esta fecha, damos el respectivo aviso al mencionado funcionario de la adopción de esta medida. Nos resta solo manifestar a V. S., que, por nuestra parte, y conforme a las instrucciones del Supremo Gobierno, no omitimos diligencia para arbitrar recursos, no obstante las dificultades que se nos presentan, y que con ellos hacemos frente a los gastos que ocurren y que son por su naturaleza inaplazables. Dios guarde a V. S. [82] 24 de marzo de 1882 186

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