El Espectador Peruano
- titucion , especialmente tos que con\• prenden las trahns c¡ne se le ponen al Ejecutivo púra poder obrar el bien , no · pueden jamas atribuirse á e.~te , si11 ser fatuos ó inj11,t0s. Esto no quiere decir que nue,tra carta fundamental pueda ser hollada, ni de!; preciada: es el pac• to social qt:c hemos jurado obsnbai'la en ·todas sus partes : debemos de respetarla )' venerarla ; pero es al fln obrá ht1ma 0 \na; tiene enores como tal ; la espe– tiencia nos los ha probado con eviden– cia : nadie puede resistirse á esta , y por un derecho imprescriptible del hómhre eH sociedad, puede y debe todo él que ame verdaderamente á su patria hacer sus 9bservacinuesacerca__de t!llos par aque los cuerpl,S lejislati vos los puedan tefor– mar ó destruir Los mas de nuestros escritores púe blicns á pesar de sus .conocimientos ,, y ú f, 1 esar de las ventajas de s,1 elocuerr– cía se han des,•iado del gran blanco que ea tales circunstacias debían siempre tener delante. Han escríto con facun• d!~ y cte~an?ia, han llenado la Hepu• b,1cn de drnnos, han alhagado , es ver– dad , l;:i imajinacion en época'i; han formado un edificio pintore:,co con ci:. mieutos de arc11Ja, y manchado por partes con sangre Peruana ; tnas este editirio ha sido destruido pnr nn ato– mcr' del tiempo , y ha mostrado á los pnehlos qne su suerte no ptled~ de., penrle.r de 'as teorías que traen con– sig'> ~ desorden, la revolucir1n y la :1~ irarquia • sino solo de la Paz , de la t ranqnilid::tu. y de la al'm'lnia entre g'}ber– nantcs y ~0berna<los. La Gran Asamblea Naci1Jnal , dondt> e'-tft cifracln el destino ilelPerú :5e ha la ya iru,talada. D~ben, puº es los escrítore~ l los sal)ios ' los fi ' oso<os volviendo sus miradas it. Ja huiuaniJad, á la patria , a sus amigos , fl sus lami~ lías, a!anarse en st~mbrar san:1s doctri– nas, y destruir todas esl\s ideas pernicio• sas que nos han co11ducido ~t borde del prcc;¡jicio. '' Las malas mncsi mas. dice el füosp!o dé Gincbra, ~011 peores que las tna'n.~ acciones. Las pasioHcs desordena– das, iui.piran las malas accfones ; pero las rn:ilas macsimas corrompen 1a mis– ma razon, y quitan todo el recurso pará volver ál bien. " Casi todos los escritores de un siglo, dice uo grande hombre, poetas oradores y filoso!os; son impelidos v domi11ados por l&s cc~as que les r0dea~. La naturaleza imprime , por decirlo .así, en cada epoca· Un mismo sello el) todas!as almas , y los mismos objetos le~ inspiran las mismas icleas. Es· esta una verdad de tan gran evidencia, que con inucha ecsactitud se puede aplicar á. Ja mayor parte de nuestros publicistás. 'rodos ellos llevados de su espíritu do– minante, se han afanado en dar á sus ideas un termino ilimitádo , y solo nos han dado por !ruto de sus tareas Jas amarguras del desorden y de Ja anar.. quia. No se há ilu~trado el pueblo, ni en nuestra marcha politica, hemos dado un solo paso hacia la per eccion de 'as instituciones políticas, de •,ue ta11to nos han hablado. Nosotros aprovechandonos de la feliz circunstancia. de estar ins◄ talada la Gran Convencion á tp1ien toca. hacer marchará la Patria por la senda de la felicid.Hl , indicitrewos todos los me– dios que creamosco11duc-('ntes á co~snli– clar nue!<tro sistema de gobierno. Sin ohi~ dar todos los incideutespúblicos que 'íeü .. --- ~•.~,a 6 ec.' NAC:,:/'·, ' \ r l.
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