El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
- 176 - El apellido paterno de la madre de Ofelia, no me e ra del todo descouocido; recordaba perfectamente haberle oído hablar á mi tío el canónigo, asombrán– dose del auje y el copete de la familia Olivas, y ha– ciendo memoria de cuando él estuvo en Lima y co- noció allá por los años de 30 y 32 ...... al Olivas pa- dre, que era un jornalero de pata al sitelo y poncho al honibro según el decir de mi tío. Y como sucede en estas familias de nobleza oportit– nista ó improvisada, los hijos que ignoran aquel oscu– ro pasado, imagínanse descender de la primera cos– tilla derecha de Don Quijote. Así Ofelia, hubiera juzgado estupenda impostura aquella que la supusie– ra nieta de un peón jornalero. La suerte le prohijó mas tarde tan decididamente, que bien pronto llegó á ser el señor Olivas uno de los ConsignataYios del hitano . Para los que hemos nacido y vivido en el Perú, estas tres palabras de « Consigna– tario del huano, ,> son suficiente explicación de como puede improvisarse una fortuna, pasando el favoreci– do desde peón á milionario. Bien hube yo de cuidarme en no dejarle conocerá la Condesita del pescante que á tan lejos iban mis co– nocimientos respecto á su noble alcurnia. Bien es verdad, que tan ofensivos recuerdos del lustre de mi amada, solo acudieron á mi mente á causa del súbito é inesperado resfrío, que, sin darme yo cuenta, había hecho descender el termómetro de mi amor á la baja temperatura.. <le un grado bajo cero . En el amor, nadi e s responsable de la. depresión ó
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