El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
-8~ Hasta hoy no fueron más que desahogos de la ,·ani– dad qne se complace en almacenar ó numerar gran– dezas y méritos al lado de culpa muy veniales. ¿ Tendré yo, la suficiente entereza para s r since– ro y verídico, aunque deba confesar culpas graví. i– mas? ...... Probemos si es esto posible ............................ .. Ganoso de algunos momento de soláz, quiero hacer una larga escursión por los plácidos horizontes de mi juventud; quizás las risueñas y gratas reminiscencias del pasado, amenicen las tristes horas de mi vida pr - sente, donde solamente encuentro las infidencias que rodean al hombre público, las negruras del coraz6n. puestas, para él más que para ningun otro, en descar– nada realidad. No me propongo escribir, una obra de arte, ni d "' alta literatura; nó, cuando se trata de decir, la ver– dad, es preferible el estilo natural y sencillo, que re– trate fielmente los sucesos de la vida ordinaria, Creo que si todos los hombre por oscuros y humil– des que fuesen, se propusieran escribir las impresio– nes y acontecimientos, que han agitado su vida, mos– trando con entera franqueza, los error~s que come– tieron, y los pesares que, por falta de conocimiento del mundo arrostraron; si todos expusieran con la lealtad y franqueza con que yo me propongo escribir estas memorias, el lado escabroso y difícil de la vida, entonces, lo que se llama expe1'iencia del mundo, ese tesoro inapreciable que sólo lo poseen los que han terminado el drama de la vida y se hallan á las puer-
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