El conspirador, autobiografía de un hombre público : novela político social
-- 6 - N ó, no debo fugar, es necesario esperar el resul– tado del juicio iniciado. Mientras tanto, quiero ocupar las pesadas y largas horas de mi prision, escribiendo la historia de mi vi– da. Así al menos alcanzaré disipar este hastío que me corroe hasta la médula de los huesos. Trataré de recopilar los acontecimientos más no– tables y trascendentales de mi vida. El esfuerzo de la memoria, me ocupará á todas horas, y cuando no escriba pensaré. Felizmente mis carceleros no me niegan pluma y papel, y puedo dedicar todas las horas del dia, á es– cribir ó meditar. Soy un hombre que se ha sentido halagado por las auras de la popularidad, y embriagado por el néc– tar de la adulación. Y por más que mis enemigos se obstinen con ahinco en empequeñecerme, no nega– rán•, que en el Perú, nadie conquistó tantos partida– rios ni alcanzó tantas simpatías. Más ¡ay! que aquellas prosperidades, solo me han servido para hacerme mucho más cruel mi actual si– tuación!. ..... Despues de tantas glorias, hoy me en– cuentro sin amigos, sin partidarios, preso y olvidado! ¿ Cuál es la causa de mi ruina? ¿ Por qué he caído desquiciado, como una estátua sin base ? Mi gloria ha sido como la pasajera luz de esos manojos de pa– ja, que presto se apagan sin dejar más, que un poco de ceniza que el viento se lleva! ..... . i Ah! mi cabeza se pierde en un mundo de deduc– ciones, sin alcanzar á darme expli cación cabal de lo::– ucesos que fueron cansa de mi ruina !
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