Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú
Waldemar Espinoza proporciona información sobre varias visitas sucesivas a Cajamarca (1967a); conocemos otras más de Collaguas (Pease, 1977) sin olvidar la de Acarí (Rodríguez de los Ríos, 1973). Para el actual territorio boliviano conocemos las visitas de Pocona (1970) y Songos (Murra, 1975, pp. 101 y ss . 17 ; Golte, 1970; Murra, 1991). Hay, de otro lado, las instrucciones para las visitas toledanas (Toledo, 1924). Queda, a pesar de esta lista incompleta, mucho por conoce r 18 . Se trata de documentos menos «voluntarios» que las crónicas. Al mantener su carácter burocrático, las visitas gozan de la ventaja que les otorga la «frialdad» del cotidiano
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