Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

impuestos por la corona. Mientras duró el siglo XVII, la puna siguió siendo casi siempre un refugio seguro, y también el movimiento ilegal de la población (los llamados «forasteros») ayudó en parte a esta tarea de resistencia, no siempre pasiva. La reacción de la población andina ante la violencia que la invasión le significaba no fue, entonces, simplemente pasiva como las crónicas aseguraron. No fue el poblador andino indolente ante la presión, sino por el contrario su estupor fue activo, y se manifestó en muchas y diferentes maneras, y no únicamente bajo la forma de la rebelión armada de Manco Inca en 1536, que significó un cauce lógico de la reacción inicial contra la invasión. Los habitantes del área

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