Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

recorridos expedicionarios más o menos absurdos, a través de una geografía evidentemente desconocida en sus reales dimensiones por los cronistas del XVI. El hombre andino ordenaba sus recuerdos, aun su «historia», por cierto de manera tal que realizaba un procedimiento análogo al de sus «recuerdos» colectivos más antiguos, conocidos a través de fórmulas como los mitos, mantenidos inalterables en sus contextos rituales correspondientes. Por ello el comportamiento que adjudicaba a sus contemporáneos —el Inca inclusive— tenía que responder a arquetipos específicos. La analogía con los modelos míticos incluía, por cierto, además de los personajes, los acontecimientos y la explicación de las

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