Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú
que permitían el abastecimiento de productos redistribuidos por el estado. No debe extrañar entonces que el Inca fuera considerado como el que tenía el poder para mover las piedras (aunque este es un atributo de los dioses ordenadores), si en un grupo étnico como el mencionado de Huánuco, que contaba entonces con aproximadamente 3000 unidades domésticas, se dedicaba 400 hombres con sus mujeres a esta tarea estatal. La cifra resulta grande, aun teniendo en cuenta la observación de que era posible de que se tratara de 200 pareja s 87 . La memoria oral ha transformado esta capacidad constructora del Inca en la imagen de que este mandaba a las piedras que se juntaran solas en pircas y andenes. La
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