Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

ni notable» (Ulloa Mogollón, 1965, p. 331), lo que podría atribuirse a la parquedad —la ligereza— de las respuestas que requerían trabajo censal en el corregidor. Las revisitas de los tres repartimientos de Collaguas, cuyo estudio iniciamos aquí, pudieron comenzarse aun antes del primer testimonio que conocemos ahora (1591). Al margen del interés de la administración colonial, que pocos años antes había hecho recoger información que consta en las Relaciones geográficas de Indias , una de las cuales es la citada de Ulloa Mogollón, debieron ser sensibles en la región los efectos tanto de la crisis demográfica patente desde la visita del virrey Toledo y ya mencionados para

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