Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

Inca, que permitía la existencia de una nobleza «de sangre» (los parientes del Inca, prácticamente «hidalgos» o «caballeros» por derecho de nacimiento); y otra motivada por el «privilegio real» que permitía el ascenso de los plebeyos a la élite. Al aceptar los cronistas la existencia de dinastías que se comportaban como las europeas, se puede entender también que se generasen discusiones sobre la duración de los diversos reinados y comprender por qué se entendieron como dinásticos los conflictos que la ascensión de cada uno de los incas al poder generaban en la élite cusqueña. Son así ampliamente conocidas las discrepancias en torno a Huáscar y Atahualpa, como también las discusiones sobre cuál de los incas

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