Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

en Levillier, 1924, VII, pp. 176-177). El 7 de noviembre de 1572 Toledo ordenó al Provincial de la Orden de Predicadores, Fray Alonso de la Cerda, castigar a los religiosos doctrineros del área del lago; se sugirió al superior dominico que se establecieran conventos en donde vivieran los religiosos y que desde ellos se saliera a doctrinar a los pobladores; se criticó la jurisdicción temporal ejercida por los doctrineros además de la eclesiástica, ordenándose que la primera quedara a cargo de los alguaciles reales. Toledo mencionó a continuación el espinoso problema del derecho de los obispos a visitar las regiones donde había doctrinas de religiosos, derecho que las órdenes discutían y aun negaban tantas veces (Lissón, 1944, II, p. 642). Este

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