Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú
utopía, pero esta puede fundamentar la esperanza. Esta idea y este proyecto presiden la elaboración del capítulo cuarto. Es cierto, sin embargo, que puede echarse una sombra de duda sobre la imagen que es posible lograr desde fuera de la vida tradicionalmente andina. Es difícil que el historiador o el antropólogo puedan evadir su formación o su experiencia occidentales. Esta es una situación inevitable y de conciencia, pues el producto de la investigación no puede llegar todavía a ser una expresión andina en propiedad. Pero la función de la historia no depende solamente de la identificación con el objeto histórico y, en cambio, reclama la validez de la comprensión; tal vez solo partiendo de
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