Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

labraba también ropa de algodón, que viene de esta manera a sumarse a los recursos de esta nueva región (Zevallos, 1973, p. 113); los datos sucesivos permiten considerar una abundancia relativa del tejido en la región. Cajamarca parecería ser entonces un centro redistributivo diferente a Chincha, Jauja o Huánuco Pampa; ya no es posible hablar solamente de mano de obra sino de un importante recurso regional, que podría sobrepasar las necesidades de la población y ser utilizado por el poder. Sin embargo, esto requiere de nuevas confirmaciones. Al oeste de Cajamarca y vinculadas a ella por viejas relaciones ya precisadas en parte (Rowe, 1970; Reichlen, 1970, por ejemplo), se

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