Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú
Pachacuti según los relatos de las crónicas, que le transmitió la designación de Inca a nombre del sol, convirtiéndolo luego en serpiente y permitiéndole escapar de su prisión a través de un agujero subterráneo (Oliva, 1895, p. 65; cf. Pease, 1972, pp. 107-108). Habiendo transitado por el mundo de los muertos, Atahualpa fue reconocido como Inca por la población, y desde allí solo tuvo victorias en su conflicto con Huáscar: el Inca no podía ser vencido. La tradición oral posterior a la invasión española ha convalidado esta situación al identificar a Incarrí con Atahualpa. Además, las nuevas versiones de crónicas, como la de Betanzos, dejan en claro que Atahualpa era el Inca hagan (Pease, 1991, pp. 96-98, 154).
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