Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

cuenta la redistribución que el poder ejercía. Es verdad que las visitas realizadas a otras regiones también nos proporcionan números de población, y alguna vez es posible su confrontación con aquellos proporcionados por los libros de parroquias (el caso de Collaguas es ilustrativo, véase Cook & Pease, 1975; Pease, 1975), pero todavía no se ha podido explotar convenientemente el material demográfico que las visitas ofrecen — al menos esta afirmación era válida en el tiempo de la primera edición de este libro— y que será sin duda alguna incrementado al manejarse otros materiales similares. Al margen, aunque relacionado con el problema demográfico, se encuentra

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