Del Tahuantinsuyo a la historia del Perú

los cuales se desarrolló una política interesante basada en un intento de comprender lo andino, y a la cual nos referiremos más adelante. Fue una preocupación fundamental de los nuevos dominadores de los Andes, la formación de núcleos urbanos tanto para españoles como para los andinos. Los «fueros» de los hombres andinos fueron estatuidos legalmente para ser rápidamente destituidos por la administración, como lo denunciaron funcionarios distinguidos90. Se instaló un nuevo régimen económico que asumía —al menos en teoría— la existencia y la utilización de la moneda y los patrones comerciales, al lado de un interés decidido por la obtención de metales amonedables. La primera consecuencia de la invasión se apreció en la ruptura progresiva de los criterios que presidieron el desarrollo andino anterior, y en la crisis demográfica del siglo XVI que hizo bajar en una secuela conjunta la producción agraria, desde el momento en que a la disminución de la mano de obra se sumó el establecimiento de patrones de asentamiento que limitaron el acceso a la tierra laborable (el problema de las reducciones), y la creación de una fuerte demanda de fuerza de trabajo para las minas de plata primero y las de azogue después. Una fuerte creciente demográfica en torno a los centros mineros de Potosí y Huancavelica, sobre todo, atrajo y consumió mucha mano de obra escamoteada a la agricultura. Los europeos introdujeron también nuevos criterios agrícolas. La agricultura europea, acostumbrada a valles horizontales, con poca diferencia de altura sobre el nivel del mar entre la desembocadura y el punto más alto del valle, se opuso a una agricultura ancestral andina, que requería utilizar la más amplia variedad de pisos ecológicos, combinando técnicas intensivas y extensivas (Murra, 1975, pp. 59 y ss.). Una de las causas de la reducción inicial de la producción —en el siglo XVI, como también en el siglo XX— fue esta imposición de modelos agrícolas no siempre practicables en una geografía «vertical». La baja demográfica y la mita minera fueron aumentadas en el siglo XVI por la instalación de reducciones que, so capa de una ventaja relativa para el colonizador, desde que facilitaban el cobro de los tributos y la evangelización (lo que es una muestra más de que la historia tiende a favorecer a las burocracias) restringieron aún más el acceso a los recursos agrarios y ganaderos de la población andina. El hombre andino estaba acostumbrado a obtener recursos variados en una amplia gama de pisos ecológicos situados a distinta altura y a distancias a veces tan grandes como cuarenta y cincuenta 136

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx