Cuadernos trimestrales de poesía Tomo III

XXI CARTA DE ALBERTO HIDALGO Cuando recibí el primer número de “Cuadernos Trimestrales de Poesía”, pensé que era una revista destinada a pronto fallecimiento. Y, por eso, me incomodaba un poco que siguiera saliendo. Dos o tres veces se me pidió colaboración y dos o tres veces me hice el desentendido. Ahora está en su número 24, y en vez de acudir a sus exequias debo reconocer que está en camino a sobrevivirme. Ello, no tanto porque yo esté próximo a la muerte –que a lo mejor lo estoy, pues no sé cuánto tiempo más podré seguir engañando a esta buscona especializada en grandes hombres–, cuanto porque esta revista se ha bien ganado el derecho a perdurar, solamente con esto, que es mucho: la inteligencia de sus páginas, la honestidad de su carátula, la perspicacia de su modestia, la malicia de sus ausencias, la habilidad de sus presencias, el genio de los que faltan y el talento de los que están. Los “Cuadernos Trimestrales de Poesía” son tan conmovedores que, ahora que ya no me piden colaboración, se los mando espontáneamente, entre otros motivos porque no quiero irme a la fosa sin haber tenido el honor de ser alguna vez colaborador espontáneo de un periódico. Pero, eso sí, espero que ustedes me castiguen no publicándola. ALBERTO HIDALGO Buenos Aires–Argentina

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