Cuadernos Trimestrales Richard Cacchione Amendola César Corcuera García EDITORES Edición Facsimilar dePoesia Tomo II
Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento TOMO II
Retrato de Marco Antonio Corcuera realizado por el artista Adolfo Navarrete.
Cuadernos Trimestrales Richard Cacchione Amendola César Corcuera García EDITORES Edición Iacsimilar dePoesia Tomo II FMAC Lima-Perú 2022 ! INSTITUTO BIBLIOGRÁFICO DEL PERÚ LEER INVESTIGAR CONOCER
Primera edición, agosto 2022 Tiraje: 300 ejemplares Supervisión, coordinación, diseño de cubierta: César A. Valdivia Carrasco Corrector: Jorge Ramos Rea Cuadernos Trimestrales de Poesía. Tomo II, edición facsimilar Instituciones Auspiciadoras: Asociación Cultural Fundación Marco Antonio Corcuera Instituto Bibliográfico del Perú Universidad Ricardo Palma Fundación Obra Pía de los Pizarro NEGRO LANCO ULL COLOR Proyecto ganador de Estímulos Económicos para la Cultura 2021 Proyecto ganador de Estímulos Económicos para la Cultura 2021 Proyecto ganador de Estímulos Económicos para la Cultura 2021 ©Richard Cacchione Amendola / César Corcuera García ©2022, Universidad Ricardo Palma/ Editorial Universitaria, Av. Benavides 5440, Lima 33, Perú. Telf. 708 0000, anexos 8005, 8009 y 8010 editorial@urp.edu.pe Derechos reservados ISBN oc. 978-612-48138-6-3 ISBN t.2 978-612-48138-8-7 Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº 2022-08163 Prohibida la reproducción de este libro por cualquier medio, total o parcialmente, sin permiso expreso de los editores. Impreso en el Perú / Printed in Peru
A Marco Antonio Corcuera y al grupo que heroicamente enciende esta luz de poesía, que todos agradecemos. Su amigo MANUEL SCORZA (1957) En un país como el nuestro (…), el coraje y la persistencia de “Cuadernos” (que es como todos los amigos de Marco Antonio Corcuera llamamos a la revista) es un hermoso ejemplo de lo que obran una voluntad resuelta y la fe en el espíritu. (…) “Cuadernos”, por virtud de su calidad y su constancia, pone a la cabeza del movimiento poético peruano la señorial y heráldica Trujillo, al departamento de La Libertad, cuna de Vallejo y vivero de rebeldías nobilísimas. “Cuadernos” ha dotado de voz al horizonte. FRANCISCO BENDEZÚ (CTP N° 24, enero 1960) A Marco Antonio Corcuera, poeta de quien siempre se podrá decir poco en nombre de la poesía JAVIER HERAUD (Trujillo, diciembre de 1960)
IX CONTENIDO » Nota de los editores XI » Introducción al presente volumen XV » Apuntes para mis memorias XVII Cuadernos Trimestrales de Poesía TRUJILLO 1953-1961 » No. 7 Tala en el silencio 3 » No. 8 A través del hombre 33 » No. 9 Cuaderno de diciembre 59 » No. 10 Edificio del sueño 91 » No. 11 Libertad cabal 119 » No. 12 Luz para el sol 149 » No. 13 Muera la muerte 179 (Homenaje a Luis Valle Goicochea) » No. 14 Raíz del agua 209 » No. 15 Cuando la voz es tiempo 235 (Homenaje a Gabriela Mistral y José Gálvez) » No. 16 Fuego al silencio 261 » No. 17 La luz incorporada 287 (Homenaje a la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa)
X CONTENIDO » No. 18 Territorio del vuelo 313 » No. 19 “Es como si cantaran mis pisadas” 339 (Homenaje a César Vallejo) » No. 20 “Perú al pie del orbe” 367 (Homenaje a César Vallejo) » No. 21-22 Presencia del Salmo 395 » No. 23 Todavía del hombre 423 » No. 24 Celebración del destino 451 » No. 25 El viaje del poeta 479 » No. 26 Semilla en el paisaje 511 » No. 27 Las palomas y la fuente 543 (Mario Razzeto)
XI NOTA DE LOS EDITORES Los Cuadernos Trimestrales de Poesía (CTP) y los Cuadernos Semestrales de Cuento (CSC), que presentamos como una colección completa en seis extensos tomos y en edición facsimilar, se han convertido ya en clásicos de la literatura peruana, y reflejan buena parte de la historia poética nacional de la segunda mitad del siglo XX. La presente obra incorpora los 15 números (en 14 revistas) publicados en Lima, entre enero de 1941 y diciembre de 1945; así como los 57 números (en 54 revistas) publicados en Trujillo, entre diciembre de 1951 y abril-mayo de 1980. De igual modo incluye las cinco revistas de Cuadernos Semestrales de Cuento publicados en Lima entre junio de 1967 y julio de 1969. El sexto tomo contiene el índice completo de estas colecciones preparado por el Instituto Bibliográfico del Perú. El Tomo I de estas ediciones recoge las primeras experiencias que Marco Antonio Corcuera realizara, reuniendo a jóvenes poetas ganadores y laureados en los Juegos Florales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos del año 1940 en torno a un proyecto editorial que les permitiera un espacio de producción literaria (poesía), tal como lo alentó José Gálvez, “Poeta de la Juventud”, en el discurso de premiación de los Juegos Florales. Contiene, además, la presentación de generosas instituciones como la Universidad Ricardo Palma, el Instituto Bibliográfico del Perú, la propia Fundación Marco Antonio Corcuera y personas comprometidas en el quehacer cultural de nuestro país, quienes hicieron realidad este trascendental proyecto y a quienes expresamos nuestro profundo agradecimiento. Asimismo, se resalta el valioso auspicio de la Fundación Obra Pía de los Pizarro y del Ministerio de Cultura del Perú.
Richard Cacchione Amendola / César Corcuera García (editores) XII Todos los Cuadernos llevan un título seleccionado cuidadosamente que muestra el carácter e identidad propio de cada número. El editor principal de los números publicados en Lima fue Guillermo Carnero Hoke; también lo fueron Eduardo Jibaja, Ricardo Tello Neira y Gustavo Valcárcel. En los Cuadernos editados en Lima se distingue claramente dos etapas, o series. De los primeros once títulos, nueve llevan el nombre de Cuadernos Trimestrales de Poesía; los otros dos corresponden a publicaciones monográficas de Guillermo Carnero Hoke. La segunda etapa corresponde a tres ediciones en cuatro números (Nos. 12, 13 y 14-15), los cuales llevan por nombre Publicaciones de Prosa y Poesía, publicados entre noviembre de 1944 y diciembre de 1945. En esta segunda etapa encontramos ensayos de índole político. La razón de este cambio se debió a que el aporte financiero para este proyecto provino del Partido Aprista Peruano, con fuertes raíces en la ciudad de Trujillo, donde residían los promotores de la revista. Nos parece importante señalar que, aunque en estas páginas se encuentren algunos textos políticos, sus contenidos son de alta calidad y no significa, en modo alguno, un mensaje proselitista. Los Cuadernos editados en Lima contienen 84 poemas de 18 poetas y dos cuentos. De los 23 ensayos, 18 fueron escrito por poetas y cuatro por los editores. Los poetas, Abraham Arias Larreta, Serafín Delmar y Eduardo Jibaja, escribieron también ensayos, mientras que la poeta Magda Portal presenta solamente, un cuento y un ensayo. Entre los ensayos políticos destacan autores como Víctor Raúl Haya de la Torre, Antenor Orrego y otros connotados miembros del partido. El Tomo I concluye con los seis primeros números de la etapa de Trujillo (1951-1953), con poemas fundamentalmente de los fundadores de la revista: Marco Antonio Corcuera, Wilfredo Torres Ortega, Horacio Alva Herrera, Carlos H. Berríos y Héctor Centurión Vallejo.
Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento XIII Para este Tomo II, se continúa con la escrupulosa impresión facsimilar de los CTP a partir del número 7 al 27 (1953-1961), que corresponde a la segunda etapa de la revista en Trujillo, manteniendo el mismo afán de convocar a poetas jóvenes, junto a quienes contaban con una reconocida trayectoria. Para la mejor comprensión de este volumen, hemos considerado pertinente elaborar una breve introducción explicativa del contenido, propiamente adecuado al momento histórico y a la participación de los poetas en ese periodo de tiempo. Dicho criterio se mantendrá en los próximos tomos de esta valiosa colección. Se ha decidido publicar también en este tomo, una breve y muy interesante autobiografía que escribiera Marco Antonio Corcuera el año 1991 –publicado póstumamente en su libro Apuntes para mis Memorias (2019)–, cuando sufrió una intervención por problemas coronarios. Incluimos también fotografías y grabados para facilitar una lectura ágil, vibrante y acogedora. Esperamos que el interés de los lectores e investigadores, por la edición facsimilar de los Cuadernos Trimestrales de Poesía (1941–1980) y los Cuadernos Semestrales de Cuento (1967–1969), sea cubierto con creces, y disfruten de la calidad de los poemas, ensayos y cuentos que se presentan, los cuales emanan un fascinante aroma de perpetuidad.
XV INTRODUCCIÓN AL PRESENTE VOLUMEN En el presente Tomo II, continuamos con la publicación de los Cuadernos Trimestrales de Poesía correspondiente a la etapa inicial en Trujillo, que incluye 21 números en 20 cuadernos individuales; los cuales ven la luz entre diciembre de 1953 a enero de 1961. El No. 21-22 fue la primera revista signada con doble numeración. Marco Antonio Corcuera fue uno de los estudiantes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos* que publicó los Cuadernos Trimestrales de Poesía en su etapa de Lima a partir de 1941. En diciembre de 1944 regresó a su ciudad de residencia: Trujillo, donde prosiguió con su labor literaria; al cabo de pocos años, juntamente con otros poetas liberteños, decidió relanzar el proyecto de los Cuadernos Trimestrales de Poesía, cuyo primer número fue publicado en diciembre de 1951, bajo el título El mar y sus palabras. Entre diciembre de 1951 y abril–mayo de 1980, Marco Antonio Corcuera publicó 57 números de cuadernos de poesía en 48 revistas individuales y cuatro poemarios de ganadores del concurso El Poeta Joven del Perú, que comparten dos números. Los 20 cuadernos reproducidos incluyen un total de 140 poetas; de los cuales, 83 son peruanos y 57 de 17 países distintos. Asimismo, contienen 322 poemas escritos por poetas peruanos, y 68 de poetas de otros países. Los primeros poemas de poetas extranjeros se publicaron en el número 15, titulado Cuando la voz es tiempo (Homenaje a Gabriela Mistral y José Gálvez), en febrero de 1957; a partir de esa fecha fueron constantes * La palabra “Nacional” fue incorporada en el nombre de la universidad en 1940.
Richard Cacchione Amendola / César Corcuera García (editores) XVI Marco Antonio Corcuera en su biblioteca personal. las colaboraciones del extranjero; una característica poco frecuente en otras publicaciones peruanas en la época. Desde los inicios de las publicaciones Marco Antonio Corcuera siempre tuvo la intención de incorporar versos de poetas mujeres en las revistas. Destacan de entre ellas voces muy importantes como Graciela Briceño, Cecilia Bustamante, Rosa del Carpio, Nelly Fonseca Recavarren y Sarina Helfgott. Un caso particular es el de Raquel Jodorowsky, nacida en Chile, quien, al pasar gran parte de su vida en Perú, es considerada integrante de la Generación del 50. Entre las poetas de países hermanos aparecen, Gabriela Mistral, de Chile (Premio Nobel de Literatura); Juana Ibarbourou, de Uruguay; y Pura del Prado, de Cuba. LOS EDITORES
XVII APUNTES PARA MIS MEMORIAS Cuando me llaman, respondo por Marco Antonio Corcuera Díaz Alguna vez, en un soneto, dije que lo de Marco es «porque tiene curvatura / y el cielo con el barro delimita; / Antonio, beatitud y rebeldía». Elementos contradictorios que, sin duda, forman mi personalidad, ¿pero, qué he dicho? Esto huele a prosapia o algo parecido. José Eulogio Garrido1 lo llamó «hipo de notoriedad». Me acuerdo de Horacio Alva y sus tan conocidas y celebradas ocurrencias. Pues bien. Nací en la ciudad de Contumazá (qué pretensiones para un pueblo, pero así lo vemos los que lo queremos) un 19 de noviembre de 1917. Pocos años antes, en 1910, había pasado el Cometa Halley alborotando a todo el mundo. Mis padres fueron don Óscar E. Corcuera (últimamente supe que la E era de Emetrio, que seguramente no le gustó). Era de ascendencia huamachuquina, de los Galarreta, que llegaron por nuestras tierras porque uno de los integrantes de la familia, el Cura Monzón, fue destacado a la ciudad y se llevó a los demás. No sé quiénes fueron mis abuelos por esta rama, y nunca lo averigüé. 1 José Eulogio Garrido Espinoza (Huancabamba, Piura, 1888 – Trujillo, La Libertad, 1967). Escritor, catedrático universitario y periodista, además de estudioso del folclore y del pasado cultural del norte del Perú. De su variada y dispersa obra literaria mencionaremos: Carbunclos, Visiones de Chan Chan y El ande. Son de destacar también sus crónicas periodísticas: entre 1930 y 1950 aparecieron en el diario La Industria de Trujillo las tituladas «Crónicas de andar y ver», relatos de sus andanzas por el Perú. A estas crónicas se suman otros escritos como «Huanchaco», «Moche» y sus artículos de tipo humorístico de nombre «Tonterías». Marco Antonio Corcuera al año de nacimiento.
Richard Cacchione Amendola / César Corcuera García (editores) XVIII Mi padre era un hombre bajo, de bigotitos a lo Chaplin, pero su parecido era más bien con el poeta de Simbólicas y La canción de las figuras, que estaba en esa época tan en boga y a quien yo llegué a conocer en la vieja Imprenta de Ballivián, en la calle Guadalupe, allá por los años de 1939 o 1940. José María Eguren, sin lugar a dudas, fue uno de los tres grandes poetas peruanos, junto a Vallejo y a Chocano (aunque este último no sea de la devoción de muchos). Mi padre era un hombre muy inteligente, abogado de profesión, actividad que no ejerció con señorío por lo de su vida como juez, fiscal, vocal, viviendo en la modestia en Huaraz, cuando ejercía una Vocalía Superior. Fue pintor, y bueno; fue poeta, mejor aún; y periodista (Fundó La Patria, publicación que fue la primera de su tipo en provincias por las plumas que escribían en ella). Lástima que quemara sus pocos años en la magistratura, resolviendo conflictos ajenos, y no siempre reconocidos. Hagamos un paréntesis mientras tanto, para hablar del ambiente general en que yo me movía, de mi hábitat, como se dice ahora; sintetizando en una sola frase, de todo lo relacionado con el medio ambiente donde crecen y desarrollan los animales y las plantas. Marco Antonio Corcuera en su época de alumno en la Universidad Mayor de San Marcos. Carnet universitario de Marco Antonio Corcuera en 1941.
Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento XIX Pulgar Vidal2, un estudioso del medio ambiente, ha establecido los diversos planos donde la ecología y las demás ciencias se desenvuelven para hacer necesaria la vida. Contumazá está en un plano ideal, a 2,680 m. de altura, donde el oxígeno comienza a enrarecerse para ampliar los pulmones y fortalecer el organismo. Es una altitud ideal donde todos los elementos contribuyen a elaborar la vida. Contumazá es un pueblo que mantiene su encanto. Se cuenta que comenzó siendo pascana3 entre Trujillo y Cajamarca, podría decirse que entre Chan Chan4 o el valle del Chimor, y aún antes, en las civilizaciones preincas; luego, con el sometimiento del cacicazgo de Cuismanco y posteriormente en el virreinato, ya fundado 2 Javier Pulgar Vidal (Panao, Huánuco 1911 – Lima, Perú, 2013). Geógrafo, abogado, historiador, filósofo y especialista en recursos naturales. Fue autor de más de cincuenta publicaciones sobre temas de carácter científico. Es autor de la tesis de las ocho regiones naturales del Perú. 3 Pascana. Lugar de descanso, en keshwa. 4 Chan Chan. Famosas ruinas prehispánicas ubicadas en el Departamento de La Libertad, Perú. Está considerada como la ciudad de barro más grande del mundo. Se ubica al noroeste del área metropolitana de Trujillo entre los distritos de Trujillo y Huanchaco. Fue declarada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986. Marco Antonio Corcuera (cuarto de la segunda fila de derecha a izquierda) junto con los poetas premiados en los Juegos Florales de la Universidad Mayor de San Marcos (1940), con quienes fundó la revista Cuadernos Trimestrales de Poesía en su primera etapa en Lima. Al centro, en segunda fila, el poeta de la Juventud José Gálvez Barrenechea.
Richard Cacchione Amendola / César Corcuera García (editores) XX Trujillo, Contumazá es el punto equidistante entre estas dos grandes ciudades; y, además, porque tiene un agua purísima. Está bajo el alero de un cerro de peña llamado El Calvario y cercado en ambos lados por un cerrito muy cercano, también de peña, que llamamos La Ermita, cantada por poetas, entre los que está Felipe Alva5, padre del actual senador, doctor Javier Alva Orlandini, uno de cuyos versos dice: «[…] pero al sentarme sobre el cerrillo, / que apenas se alza, […]». Debió existir algún convento en aquel lugar por lo que lo bautizaron con el nombre de La Ermita, pues aún persisten las ruinas de construcciones del tipo de oratorio. Ahora, mi compadre Andrés Zevallos6 ha colocado ahí una cruz estilizada, y la Municipalidad Provincial un túmulo que representa en sus tres alas a los creadores de la provincia de Contumazá, hace un siglo más dieciocho años. En el otro lado está La Banda, que es cerro de tierra con lomas llanas que conducen a la parte baja, donde queda El Salario, y por el otro lado a Chilete, dejando a un lado Toledo, La Hoyada Verde y otros caseríos típicos. En Toledo la gente es muy blanca y de ojos azules debido a la influencia pura castellana que aún se conserva como para muestra, dentro del ambiente mestizo. El Calvario es una formación pétrea que defiende a la ciudad. En su cumbre se han instalado tres cruces, simulando el sacrificio de Cristo. La cruz que está iluminada extiende sus luces a toda la hondonada hasta Silacot, Tantarica y Cruz Grande. Se dice que el nombre de Contumazá se deriva del vocablo ‘contumaz’ (rebelde), pues no olvidemos que fue el único pueblo que no fue derrotado por los invasores chilenos. Según la leyenda, El Patrón San Mateo7, chapetón guapo, salió en su corcel con alas de viento y con su rejón de plata los detuvo a la entrada de las tierras llanas, a 15 km. de Contumazá, haciéndolos retroceder. Otras personas creen que el nombre se deriva del término quechua ‘Kuntur masha’ (cóndor en actitud de vuelo). El cóndor, como sabemos, es el símbolo de la raza, lo 5 José Felipe Alva y Alva (Cajamarca, 1888 – Lima, Perú, 1975). Poeta, periodista y abogado. Entre su producción literaria destacan Tardes tristes, De paso, Pétalo final, Por donde, Luna, Ayer tras los árboles. 6 Andrés Zevallos de la Puente (Contumazá, Cajamarca, 1916 – Cajamarca, 2017). Pintor y escritor. Estudió dibujo y pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes, cuyo director era por entonces José Sabogal. Entre su producción como escritor destacan sus obras Cuentos del tío Lino y Boceto biográfico del pintor Mario Urteaga. 7 El Patrón San Mateo. Patrón del pueblo de Contumazá. Su fiesta se celebra el 21 de setiembre.
Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento XXI que caracteriza a la gallardía del indio que, aunque sometido, no se somete jamás. La lucha entre el toro (España) y el cóndor (América) nos revela, en algunos pueblos del sur del Perú, con ribetes de tragedia, esta eterna rivalidad que, aunque transcurridos ya casi cinco siglos (no olvidemos que dentro de dos años se cumplen cinco siglos del descubrimiento de América), de que ese personaje legendario, casi mítico, aunque las crónicas lo describan en algunos de sus actitudes ordinarias, Cristóbal Colón, llegó a Las Antillas. A raíz de esta ¿celebración?, ¿conmemoración? han surgido movimientos de protesta por grupos aborígenes y criollos oponiéndose a la celebración de este acontecimiento porque el término Conquista, empleado por la mayoría de historiadores, significa una expoliación, un vejamen a una civilización original que había desarrollado, dentro de su brevedad, tanta técnica y organización social. Otros hablan de que la conquista fue recíproca porque los españoles asimilaron muchas costumbres nuestras que contribuyeron a su desarrollo. La verdad monda y lironda fue que se llevaron toda nuestra riqueza, desmantelaron templos, Marco Antonio Corcuera con algunos condiscípulos integrantes del grupo denominado «Poetas del Pueblo», alrededor de la emblemática pileta del patio de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Richard Cacchione Amendola / César Corcuera García (editores) XXII De pie: Carlos Alfonso Ríos, Horacio Alva Herrera, Teodoro Rivero-Ayllón, Wilfredo Torres Ortega, José Montenegro Baca y Carlos H. Berríos. Sentados: Julio Garrido Malaver, Antenor Orrego y Marco Antonio Corcuera. Fundadores de la revista Cuadernos Trimestrales de Poesía, en su segunda etapa en Trujillo: Marco Antonio Corcuera, Wilfredo Torres Ortega, Horacio Alva Herrera y Carlos Humberto Berríos.
Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento XXIII arrasaron con costumbres y atropellaron la dignidad de los sojuzgados a cambio de dejarnos sus vicios y sus taras. Su idioma y su religión sí fueron contribuciones valiosas, pero a cambio de tanto; cuánto valdría ahora el oro y la plata que Atahualpa almacenó en el Cuarto del Rescate de Cajamarca para que lo liberen, sin embargo, ordenaron su sacrificio. Baldón de la victoria que mancharía a través de los siglos a esa España licenciosa, degenerada, santulona, que repudia la humanidad. Estábamos refiriéndonos a los lugares típicos de Contumazá, entre ellos está La Pampa de Cascabamba, una planicie a más de tres mil metros de altura, con vegetación y fauna original. Destacan en esta: el huaychao y el corralero, el halcón y el águila, más alto el gran cóndor. También una garganta de peña que ha sido estudiada por los contrafuertes que la sustentan, para la gran represa de Contumazá. ¿Se hará esto alguna vez? La verdad es que ya se han gastado muchos millones en estudios a la criolla. Ah, pueblo, pueblo este del Perú, de arcilla y de cuarzo, como tal vez habría dicho Vallejo. Otro atractivo es el Bosque de Cachil o Montaña de Cachil, con el cerro Cunantén. Es el más alto de esa zona. El primero es un bosque natural de miles de años que hemos venido guardando desde nuestros tatarabuelos. Existen árboles añejos de chichir, chacor, hoja menuda, lanche, palo blanco, olivo, cedro, roble, zuro, y mil variedades más. El Cunantén ha sido una fortaleza incaica desde donde se dominaba hasta el valle del Chicama, las laderas de Guzmango y San Benito, la fila de Tronache y Los Alisos. Cuidan los contrafuertes de San Pablo y El Gavilán, los cerros de Cascabamba y Palo Blanco, Las Zarzas y Lledén. El otro atractivo son las ruinas de Tantarica, ruinas que, según dicen los entendidos, entre ellos el arqueólogo alemán Hans Horkheimer, de la Universidad Nacional de Trujillo, son un Machu Picchu en miniatura. Aún están por estudiarse estas ruinas que no sería extraño tengan algo que decir en la arqueología mundial. Contumazá tiene la forma de un revólver; la cacha está en el barrio Pueblo Nuevo, en la parte baja; la manzana en la Plaza de Armas. Allí está
Richard Cacchione Amendola / César Corcuera García (editores) XXIV un pino de copa que han bautizado como «Pino soñador». No se sabe a ciencia cierta quién lo sembró, pero de esto hace ya más de un siglo (se dice que fue don Óscar E. Corcuera). El gatillo del revólver está en El Quique, la fuente de agua más pura y rica que ha sembrado tantos romances; eso, a la entrada del pueblo, viniendo de Cascas; y, por último, el cañón, que está en la calle que va al cementerio. Aparte de su Plaza, con un malecón muy hermoso, sus cuatro palmeras y sus árboles ornamentales, tiene otra placita, llamada David León, nombre de un militar contumacino que peleó y murió en la Guerra del Pacífico. Su plano es muy inclinado, pero da la idea de un nacimiento si lo miramos desde la Banda. Sentados: Wilfredo Torres Ortega, Carmen Luz Bejarano, Carmela Izaguirre y Antonio Osores. De pie: Felipe Sanguinetti, Ricardo Espinoza, Arturo Corcuera, Livio Gómez y Mario Razzeto. En última fila: César Calvo, Marco Antonio Corcuera y Javier Heraud. (Luego de la premiación de la primera edición del concurso El Poeta Joven del Perú, diciembre de1960).
Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento XXV Contumazá cuenta con muchas escuelas, lo que le da la característica a la ciudad. Se afirma que en las estadísticas la provincia es la que tiene menor índice de analfabetismo. En esto hay que darle las gracias (al César lo que es del César) al doctor Octavio Alva León, quien impulsó la enseñanza desde su sitial de senador de la República y Constituyente, así como al diputado don Fidel de los Ángeles Zárate y Plasencia. Contumazá ha dado personajes de mucha prosapia a la inteligencia nacional, en todas las ramas. Bastaría citar justamente a los nombrados Alva y Zárate, en la política; Marino León, Raúl Alva, José Rodríguez Montoya (que llegó a ser presidente del Poder Judicial), Raúl Castillo Castillo y David Alva León, en la abogacía; Alfonso León, Samuel Rodríguez Alva, entre los ingenieros; Eduardo Pretel, Edgardo Plasencia, Juan Zárate, Daniel Alva y Daniel Canchucaja, Juan Lozano, un viejo médico, entre los de esa profesión; y ni qué decir de literatos y artistas: Mario Florián, Arturo Marco Antonio Corcuera, Nicolás Guillén y Eleodoro Vargas Vicuña, entre otros, durante el II Congreso Latinoamericano de Escritores (México, 15-23 de marzo de 1967). (Foto: Rivero-Ayllón).
Richard Cacchione Amendola / César Corcuera García (editores) XXVI y Marco Antonio Corcuera, entre los poetas; Andrés Zevallos, Óscar Corcuera, Marco Carranza, entre los pintores. Pero la lista es larga y la memoria corta. Volvamos, después de este largo paréntesis, que se debe al hecho de dejar algunas páginas en blanco, a la referencia que estaba haciendo de mi padre el doctor Óscar E. Corcuera. Decía que resolvía conflictos ajenos que no siempre eran reconocidos. Tenía el 98 % de sentencias confirmadas, eso lo dice todo. Fue el Juez número uno en el Perú. El pago: una simple medalla de reconoMarco Antonio Corcuera en su biblioteca personal (Foto: Víctor Phumphiú). cimiento y alguna parte de la banda del ejército tocando una marcha en su entierro. Al morir, dejó los siguientes hijos: Marco Antonio Corcuera Díaz, Maruja, Oscar, Teresa, Zoila, Carlos, Nelly, Arturo, Anita y Consuelo Corcuera Osores, cuya madre fue la señora chotana Ana María Osores Amoretti. Mi madre fue la matrona contumacina doña Teodosia Díaz Alfaro, quien después se casó con el caballero (así, con letras góticas) Justo Abraham Alva Lescano, hermano de todos los Alvas negros de Contumazá. Don Abraham fue un hombre que se dedicó al trabajo y a la bonhomía. No recuerdo haber conocido un hombre más íntegro, con una pureza deslumbrante, que podía eclipsar al mismo Sol: trabajador, honrado, servicial (el sacó el cadáver de un señor Uriol de una laguna, empleando un ingenioso artefacto con rastrillos que peinaban las entrañas del agua y el fango). Murió sin decir un ay, y casi sonriendo, de un cáncer a la próstata
Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento XXVII el 24 de mayo de 1959. Podría decir que él formó mi carácter, mi modo de ser, mi personalidad, pero heredando el genio de mi padre, esta vez por la rama de la poesía, conjuntamente con Arturo, ya que la plástica la tomó exclusivamente mi hermano Óscar. Por parte materna, olvidaba decir que mi madre había leído mucho las novelas de la época: Salgari, Galdós, Vargas Vila, Jorge Isaacs, Víctor Hugo, José Asunción Silva, Chocano, Darío, Palma, Blasco Ibáñez, los Dumas, etcétera. Ella me encaminó en la lectura en una pequeña biblioteca de la casa que guardábamos como reliquia. Don Sebastián Díaz, mi abuelo materno, era un hombre adorable en sus ochenta años; de una barba bíblica que le caía como cabuya a los dos costados de la cara, dando los buenos días a todos en la minga, de su poncho de hilo fino y montado en un caballo manso que obedecía a la primera palabra. Yo era su nieto engreído (y digo esto por mis primas Carmen Rosa, Laura y Zelmira León, hijas de mi tía Manuela, hermana de Marco Antonio Corcuera con la edición extraordinaria de la revista Cuadernos Trimestrales de Poesía al cumplir sus Bodas de Plata de existencia en 1975.
Richard Cacchione Amendola / César Corcuera García (editores) XXVIII mi madre) seguramente porque yo era el hombre y el ilegítimo. Recuerdo haber transitado por El Salario y Cachil alguna vez al anca de su cabalgadura y después en un manso pollino, también obediente. Mi abuelo era hijo de mi bisabuelo Salomé Díaz y de mi bisabuela Manuela Díaz. Él heredó el fundo Cachil en el distrito y provincia de Contumazá. Diré, y esto no con vanagloria, que mis bisabuelos que tuvieron hijos fueron los dueños de cinco haciendas que se perdían de la vista. Mi abuelo Sebastián adquirió, después, con su trabajo, la hacienda El Salario, precioso fundo que le tocó a mi tía Manuela y el Gobierno expropió para Granja Escuela por la suma de 20, 000 soles, allá por el año de 1931. Mi abuelo también era un hombre de mundo. En la población se reunía con sus amigos a jugar unas cartas y alternar en actos públicos de la ciudad, llegando a ser alcalde. Durante un encuentro de Escritores en Cajamarca. Entre otros: Marco Antonio Corcuera, Alberto Escobar, Arturo Corcuera, Winston Orrillo, Andrés Zevallos, y los poetas del Grupo «Trilce»: Eduardo González Viaña, Jorge Díaz Herrera, Juan Paredes Carbonell, Manuel Ibáñez Rosazza y Santiago Aguilar.
Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento XXIX A los Díaz les decían «Los Trozos» porque eran muy hombres. Mi bisabuelo Salomé viajaba en su piara de mulos llevando mercadería de Quito, Ecuador, a Tucumán y Rosario, en viajes de tres meses de duración, cambiando acémilas, y todo por la parte de la sierra peruana, ecuatoriana, boliviana y argentina. Los Díaz eran tantos que teníamos para completar un año. Todos limpios y trabajadores, aunque bohemios y botarates. Mi niñez, mi mocedad y mi juventud, la pasé en mi tierra, y la primera parte en el campo, en la hacienda de mi abuelo, bebiendo la pureza de la naturaleza y comprendiendo el significado de la lluvia, de la sequía, del mal tiempo, de la primavera, en fin, de todo lo que puede regalar el campo. Los estudios primarios los inicié en Contumazá, en el Centro Escolar 101. Aún recuerdo al gran educador, señor Octavio Lingán Celis y su libro Gramática materna. Vine a Trujillo, al tercer año de primaria, en el Centro Escolar de Varones 241, de Trujillo, «Centro Viejo»8, donde logré conocer a algunos profesores de importancia. De allí pasé al glorioso Colegio Nacional de San Juan9, en 1931 a formar la brillante promoción «Luz» (1935) que ha dado tanto y tan importantes hombres en las distintas áreas del conocimiento, centenario colegio de tanta prosapia. Cómo no acordarse de maestros tan sesudos como el matemático Tapia, el poeta Napoleón Flores, el historiador Ramiro Rique, el doctor José Gabriel de Cosío, y de amigos tan entrañables como Carlos Tejada, al que le soplábamos en los exámenes, el ñato Roberto Meza, el no menos ñato Morín, el chino Dante Díaz, Pildorilla, Esteban Neyra, el cholo Tomás Rodríguez y tanta y tanta otra gente. Recuerdo un hecho importante del que no me olvidaré. Las matemáticas me sacaban de quicio, las odiaba como al diablo. Resulta que me jalaron en ese curso y llegué a mi mamá y le dije que pensaba retirarme del colegio, 8 «Centro Viejo». Institución Educativa Emblemática 81014 “Pedro Mercedes Ureña”, más conocida como Centro Viejo. En él, ejerció la docencia el poeta César Vallejo, siendo uno de sus alumnos el escritor Ciro alegría. 9 Colegio Nacional San Juan. Colegio secundario emblemático de la ciudad de Trujillo, Perú, fundado en 1854. Funcionó en un inicio en el Jr. Independencia, donde estudió MAC. Está ubicado actualmente en la urbanización Huerta Grande.
Richard Cacchione Amendola / César Corcuera García (editores) XXX que había llegado a la conclusión de que yo no era para eso. Mi madre, después de observarme un tiempo y ver mi seriedad, me dijo: «¿Y no has pensado algo mejor?» «¡No, mamá! –le respondí–, solo trabajar para ayudar a la casa». «Ah, muy bien, replicó: mañana irás más temprano al colegio e irás conmigo, pero lo que es retirarte, alejemos de la memoria, eso no puede ser». Y así fue como pude vencer ese año desgraciado y seguir preparándome para estudiar una carrera. Qué hubiera sido de mí si mi madre accede a mis infantiles propósitos. Ahora no fuera nada, porque para los negocios no sirvo. Así las cosas y el tiempo pasando, como pasa todo en la vida. Mi madre había ya fijado su residencia en Trujillo, poco después del año 1925, el de las lluvias, que lo pasamos en Contumazá. Este es un episodio que merece figurar aparte, una experiencia jamás vivida, cuya resonancia se prolonga durante toda la existencia. En breves crónicas –en mis libros Agua de tiempo y Siembra de caminos, este último todavía inédito– narro estos acontecimientos tristes y a la vez interesantes. El aislamiento de los pueblos, el agua incesante, las noticias distorsionadas, el derrumbe de las casas, todos estos episodios hicieron la riqueza de la imaginación creativa cuando el alma recién despierta a la vida y se embebe en la naturaleza. Contaré algo de este acontecimiento que concitó el interés de la Región Norte. Había sucedido la travesura de «El Niño», la corriente cálida del Golfo de Guayaquil, que después de algunos años (con periodos conocidos), del 25 se ha repetido el año 1983. Es un hecho que dicha desviación de la corriente cálida calentó las aguas que la Corriente de Humboldt trae del sur y las aguas se precipitaron en corrientes incontenibles Wilfredo Torres Ortega, Horacio Alva y Marco Antonio Corcuera, integrantes del grupo literario Cuadernos Trimestrales de Poesía, en el Balneario de Buenos Aires, Trujillo, acompañados de un poeta amigo (1952).
Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento XXXI en la sierra y la costa norteña. Contumazá quedó aislada durante muchos días y meses, mientras se arreglaban los caminos, que en ese tiempo eran de herradura. En Siembra de caminos cuento lo sucedido en la noche agónica cuando se derrumbaban las casas, y los chicos, como pollitos, nos manteníamos en las faldas de los mayores esperando la hora definitiva, donde todo debería desaparecer. La abuela, con un coro de gentes en la sala de la casa, rezaba desesperadamente: Aplaca Señor tu ira, tu justicia y tu rigor, por tu purísima madre, misericordia, Señor. Digo también que, al Cristo, una imagen antigua, de peaña, y traída de España, le latía aceleradamente el corazón. Tenía una abertura hecha por el lanzazo de Longinos. Todos de rodillas, sudorosos y con lágrimas en los ojos, nos agarrábamos fuertemente de las manos para que ni la muerte nos separe. Al fin, después de una eternidad, amaneció, esta vez con un sol claro, entrecortado por las nubes. Los muchachos fuimos corriendo a ver cuáles habían sido los estragos de la noche y comprobamos que la casa del Toroponcho la había bajado el barranco enterita hasta la Plaza de Armas y vimos cómo sacaban a las personas por los techos y los balcones. ¡Milagros del Taitito!, dijimos y nos volvimos a la casa a contar lo sucedido. En otra oportunidad, época en la que el recuerdo ya no me acompaña, estábamos los muchachos jugando a la guerrita, en la huerta de don Manuel Alva, utilizando los pepinos de la papa que por duros y verdes nos hacían doler, cuando alguien llegó con la noticia de que, en la cárcel, que se encontraba en los bajos del Cabildo Viejo, estaba muriendo una mujer con su criatura. Dejamos la refriega y volamos, juntando como pudimos nuestros maletines porque ya se acercaba la hora de ingresar a la Escuela. Efectivamente, doña Trifonia (que así se llamaba la presa) se había quedado presionada por los barrotes de la prisión al pretender pasar a través de ellos, lanzada ya su criatura, que lloraba desesperadamente. Como es de suponer, la gente la rodeó tratando de ayudarla, pero nada. Tuvieron que
Richard Cacchione Amendola / César Corcuera García (editores) XXXII enviar por un herrero para que limara un barrote a fin de liberarla, y así fue, aunque la operación duró más de una hora. Liberada la mujer, quedó inconsciente, con la criatura prendida en su pezón porque casi toda la noche había permanecido sin mamar. Otra anécdota que nos contaba nuestro padre cuando era juez instructor, fue aquella en que le tocó presenciar una escena desgarradora: levantar un cadáver por las Botijas, parte alta de Contumazá. Un zapatero remendón había victimado a una persona y un grupo de gentes lo persiguió hasta cercarlo. Al verse impotente, no tuvo otra actitud que, con la misma chaveta, abrirse el vientre para morir. Su madre, que había concurrido con la demás gente, tuvo tiempo de abrazarlo, besarlo y decirle: «¡pobrecito, tan bueno que era!». Y es que un hijo, por más malo que sea para la sociedad, como este que había estado ya varias veces preso por homicida, es un ángel para la madre. He ahí el amor, el verdadero amor maternal. Contumazá era un pueblito (el pasado se conjuga con la edad y el tiempo de nuestra vida) donde se respiraba de verdad ese aire puro que salía de los árboles, se lavaba en los puquios y circulaba libremente por todas partes; en los campos corría sin cesar persiguiendo a las mariposas; en las casas entraba por todas partes, secando la ropa de los cordeles, limpiando el ambiente. León Felipe10 dice que el viento es un cuentero que se entremete en todo, que lleva y trae chismes, que no retiene secretos, y eso genera conflictos personales. El aire y el sol se conjugan, se complementan. El sol lo cura todo, arrea las nubes para que rieguen los campos, fecunda las semillas y las hace crecer, destruye los microbios, calienta los nevados para que bajen en hilachas a irrigar los trigos, seca los granos y los prepara para los molinos. El Salario era un fundo muy lindo (siempre en tiempo pasado, el de la niñez) donde todos éramos como familias, dueños y servidores: mi abuelo era el patriarca que disponía las labores, arreglaba conflictos familiares, atendía reclamos personales e imponía sanciones cuando era necesario. 10 León Felipe. Seudónimo de Felipe Camino Galicia de la Rosa (España 1884 – Ciudad de México, 1968). Es autor de Versos y oraciones de caminante. Pertenece a la nómina de los poetas de la Generación del 27.
Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento XXXIII En la capillita de la entrada de la casa se realizaban los oficios religiosos, trayendo al sacerdote de Contumazá. Allí se celebraban las fiestas. La más movida era la de San Isidro Labrador. El santo era chiquito, pero elegante, con un vestido de dril amarillo, polainas y sombrero de palma, portando una lampa en la mano derecha. La casa estaba constituida de cuatro estructuras; un lado lo constituían el horno, la alacena, el corredor y la cocina; otro, los dormitorios de los abuelos; en otro lado quedaban las habitaciones de los tíos y sobrinos; y en el centro, un patio muy amplio donde se recababan las cosechas de maíz, frijol, papa seca. En un extremo estaba el palomar. Había que ver la cantidad y variedad de aves que surcaban el aire, se remontaban al campo y volvían. Esto le daba una vivacidad atrayente y los visitantes tenían que ver con espectáculo tan singular. A esto se agregaban las aves silvestres que traíamos los chicos: palomas, tortolitas, cuculíes, perdices, etc., que correteaban todo el día de un lugar a otro. Pero lo más Marco Antonio Corcuera y su esposa Celia García Granados. Marco Antonio Corcuera y Juan Mejía Baca, Director de la Biblioteca Nacional del Perú.
Richard Cacchione Amendola / César Corcuera García (editores) XXXIV Marco Antonio Corcuera con su esposa Celia García, sus hijos: Julio, Marco, César y Paúl; y su primera nieta Celia Marietta. Andrés Zevallos, Marco Antonio Corcuera, Fernando de Szyszlo, Celia García y Marco Corcuera García.
Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento XXXV interesante eran las jaulas de los tordos, chiscos y zorzales. Ellos, en contrapunto, cantaban y cantaban. Los duelos eran sostenidos, sobre todo cuando la abuela les llevaba migas de pan empapadas en leche, y al que hacía de director de orquesta le daba en el pico; «canta tordito, que hay visita», le decía; y el negrito encrespaba las plumas de su cuello, levantaba el pico al cielo y emitía un dulce y sonoro canto que los demás contestaban al unísono. Así sucedía con los chiscos y los zorzales, y nunca se sabía cuál era mejor, aunque la elegancia de los tordos era notable. Parecía que alababan la majestad de Dios con la dulzura de sus cantos. Tras de la casa pasaba una acequia grande donde estaban los patos, las gallinas y los pavos. Las gallinas no cesaban de escarbar los bordes de la acequia, buscando gusanitos para sus polluelos. El ganado grande estaba en los potreros igual que el lanar, asnar y caballar. Decíamos que en El Salario éramos una familia. El compadre Manuel, el Conce, vivían muy cerca y eran los que se ocupaban de las labores urgentes. En Lanchicot, fuera del fundo, vivían el Furto, el ñato Andrés; en la parte alta, el Julio Miranda, el Artidoro; y las mujeres, la Carmen, la Domitila, la Juana y los hijos de esta, los del compadre Manuel: Domitila, la Rosa y el Vicente, contemporáneo mío, y de quien me acuerdo en un poema que figura en mi libro Semilla en el paisaje: El Cholito Vicente se fue un Domingo de Ramos, el compadre Manuel, lo llevaba en las manos. Me refiero a su muerte prematura. Los demás hijos son el Vicente, el Segundo y algún otro más que se me escapa. Manuel era el hombre de confianza del abuelo, pues solo en él fiaba sus encargos y sabía que se cumplirían a cabalidad; por eso le asignó «El Quiripuzpo», un terrenito en la parte alta del fundo, donde hizo su casa y la tiene hasta ahora. Ya les otorgué escritura de propiedad para que estén seguros.
Richard Cacchione Amendola / César Corcuera García (editores) XXXVI Decía que soy hijo de don Óscar E. Corcuera y de doña Teodosia Díaz Alfaro. Me casé con la dama trujillana Celia Magdalena García Granados, con la que he tenido cuatro hijos varones: Marco Antonio Martín, abogado, quien tiene una hijita, Celia Marietta, de dos años de edad; el segundo es César Abraham que actualmente se encuentra en Roma, Italia, realizando un doctorado en filosofía; su propósito es ordenarse de sacerdote en mayo de este año; el que le sigue es Justo Paúl Iván, Magister en Administración de Empresas, grado obtenido en Buenos Aires, Argentina, ahora es catedrático en la Universidad de Piura; y Julio Guillermo Rafael, estudiante ya en el último ciclo de Ingeniería Industrial de la Universidad Nacional de Trujillo. Pero de ello y lo demás relacionado con mis hijos, entre ellos Judith del Carmen Corcuera Hare, y demás familia, hablaré en extenso después. Dejo Trujillo. Después de los días internado en el Hospital Obrero de Trujillo, procedimiento necesario para mi traslado a Lima al Hospital del Empleado, que también es del Seguro, me han detectado un bloqueo en una aurícula del corazón que retarda el ritmo normal del órgano, y al demorar la irrigación del cerebro produce los mareos que estaba sufriendo desde hace 10 días. Algunos alarmantes, para un hombre activo como soy yo. La demora en el itinerario del avión de Faucett, desde las cuatro de la tarde a las once de la noche, motivó que quien me esperaba en Lima, en el citado hospital, ya no estuviera y, en consecuencia, tuviera que pasar por emergencia para que aceptaran que me quede en dicho nosocomio. Estuve el resto de la noche en un mar de Marco Antonio Corcuera visitando la tumba de César Vallejo.
Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento XXXVII muerte: ancianos y desvalidos que suplicaban atención, que levantaban los brazos pidiendo misericordia, entre gritos, lágrimas y gemidos. Me acordé inmediatamente del Infierno de Dante, los rostros del español pintor de cadáveres y moribundos, pordioseros y andrajosos de los hospitales de París, donde la insensibilidad es más refinada. La enfermera, no obstante, su adultez, se compadecería de mí y me dijo: «mejor mire hacia la pared, este espectáculo le hará mal». A alguien se le paralizó el corazón y causó gran alboroto retornarlo a la vida. Sí creo que las enfermeras, con todos los defectos que podamos señalarles, cumplen una labor, seguramente la más sacrificada que pueda concebirse. Muy temprano, la voz de Roberto Zamora me llevó consuelo advirtiéndome que pronto me pasarían a los departamentos de enfermos, lo que se hizo alrededor del mediodía. Piso décimo primero, cama 225, junto con un señor con quien conversé mucho sobre la vida. Él tiene una gran experiencia sobre estas cosas: me dice que inauguró este hospital cuando era un verdadero hotel de lujo y ha sufrido ocho intervenciones en su organismo, cada cual más peligrosa; casi todo el estómago, la vesícula, el apéndice, paros en el corazón, etc. Él es don Jorge Quiñones Salgado, natural de Chiclayo y antiguo técnico textil de Santa Catalina. Pero la suerte quiso que nos separaran y fui trasladado a la cama 201, de una sola cama, donde me siento más tranquilo, con vista panorámica a la ciudad. He recibido visita de gente amiga y familiares. El primero, Wáshington Delgado11, que me hiciera el prólogo de Los aires del alhelí12, hombre completo, amigo entrañable y desprendido, tal vez el maestro que más conoce la literatura peruana de todos los tiempos. René Casanova, un viejo amigo de la época en que estudiaba derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, allá por el año 39. Ramón Zamora de Brito, mis hermanos Arturo, Óscar, Teresa, Zoila, Nelly, Consuelo, mis 11 Wáshington Delgado Tresierra (Cuzco, 1927 – Lima, Perú, 2003). Destacado escritor, profesor y poeta peruano. Se le ubica en la generación del 50. Entre sus poemarios destacan: Formas de la ausencia, Días del corazón, Destierro por vida y Para vivir mañana. En 1970 se publicó una reunión de su obra hasta entonces completa titulada Un mundo dividido. Escribió también varios ensayos de carácter crítico, entre los que señalamos: Historia de la literatura republicana: nuevo carácter de la literatura en el Perú independiente (Ediciones Rikchay Perú, 1984) y Literatura colonial: De Amarilis a Concolorcorvo (San Marcos, 2002). 12 Los aires del alhelí. Poemario publicado en Lima, en 1988.
Richard Cacchione Amendola / César Corcuera García (editores) XXXVIII cuñados Olga Ríos y Tobías Alegría; mis primos José Alva y esposa, Magda Alva y su marido. Edita Obando, y mucha gente más. ¿Quiénes son mis hijos? Principiaré diciendo que tuve suerte de unirme con una dama para que les impartiera la educación y principios que han sido columna de sus vidas. Marco Antonio, el mayor que lleva mi nombre, optó también por la profesión de abogado. No sé si yo anduve bien en tránsito en el derecho. No estoy hecho para falsedades, y esto no es hablar mal de una profesión, cuya doctrina permanece firme, y somos los que la ejercitamos quienes la torcemos hasta desfigurarla; pero, en fin, mi hijo la eligió y creo que está bien porque está obligado a seguir mis pasos dentro de la dignidad y el decoro con que debe llevársela. Siendo uno de los primeros alumnos de la Universidad Nacional de Trujillo, es ahora Notario Público de Chepén, donde principia a labrar su camino realmente profesional. Es el único que conserva la talla baja de mi padre. Es de espíritu abierto e inteligente, de buenos sentimientos y muy desprendido. Pienso que nos ha faltado diálogo, conocernos más dentro de la variedad de caracteres, pero en el fondo existe un sentimiento subterráneo que nos une y hace que nos queramos mutuamente. Él parece un hombre práctico, decidido y apurado en las coLuis Alberto Sánchez y Marco Antonio Corcuera. Óscar, Marco Antonio y Arturo Corcuera.
Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento XXXIX sas, sin dejar de mirar el lado espiritual, pero su carácter es firme e imperturbable. Jamás lo vi botar una lágrima, ni en los momentos más difíciles ante la muerte. Marco se ha casado ya y tiene una bebita engañadora que es un escándalo (extiende los dos dedos de la mano derecha), en sus dos añitos de vida que los celebramos a fines de noviembre. César: la noticia de que se ordenará de sacerdote confirma el modo de ser que ha observado toda la vida: beatitud, aptitud para el bien, sólo para el bien. El destino está trazado desde la cuna, mi santa madre lo había intuido, tal vez por eso era su nieto preferido. Recuerdo que no se despegaba de ella y con su nobleza le sacaba todo lo que deseaba. Su misma fisonomía lo delata, de una figura fina, hasta delicada, de un mirar tierno como el de un niño que espera algo, pero que no lo pide; conciliador, dulce y tierno en su proceder, bueno hasta la temeridad, hasta más no poder; de una voz tierna y dulce que compromete la gratitud; dueño de una simpatía sin tasa y de un raro equilibrio entre la amistad y el amor. Cualidades sin duda que le han valido para escoger una disciplina que ha de honrarlo y honrarnos. Estoy seguro de que será un verdadero ministro de Dios, lejos de muchos que mancillan la dignidad de la religión. Creo que ya tiene una buena formación filosófica y una sostenida cultura personal que irá incrementando con el tiempo y la experiencia. Nuestro mayor anhelo es asistir a su consagración, pero eso depende indudablemente de los medios con que contemos en su oportunidad. Que Dios lo bendiga y lo tenga a su lado. Paúl: tal vez el más intelectual de todos. Siempre hemos creído que por su inteligencia era capaz de todo, de saberlo todo. Tipo realmente brillante, de una desmedida retención. Hubiéramos querido que fuera un gran artista, pintor, violinista, conferencista o profesor universitario. Llegó a ser esto último, dentro de la disciplina de la Administración de Empresas, habiendo obtenido su grado de Magister en Buenos Aires, espera hacer su doctorado en Estados Unidos o Europa, después de dos años. Es un hombre químicamente bueno, desprendido y juicioso. Creo que nos
Richard Cacchione Amendola / César Corcuera García (editores) XL quiere mucho y es capaz de hacerlo todo por satisfacernos. Después de su grado en Buenos Aires hicimos un recorrido por la Argentina, al sur. En Neuquén, visitando a nuestros amigos Kune y Alicia, recordados por sus viajes a Trujillo, quienes nos atendieron maravillosamente; Bariloche, con su exuberante belleza que permanece y permanecerá siempre en nuestro recuerdo; luego Neuquén de nuevo; Mar del Plata, donde gozamos la asistencia de Omar de Gaetano y Martha Pachiorota y sus hijos: las pistas y los paseos por una ciudad tan linda y acogedora, balneario internacional del atlántico sur. Buenos Aires otra vez, con el departamento que nos dio para usarlo el ingeniero Álvarez, amigo de Paúl; y finalmente sus mundialmente conocidas Cataratas del Iguazú, lindero de tres países: Argentina, Paraguay y Brasil. No se puede decir de qué ribera es mejor ver la caída del río. Me parece que desde el lado brasileño. Las abundantes fotos que nos tomamos hablan más que estas pobres letras de lo majestuoso de ese viaje inolvidable. Julio: El shulca13 de la familia, es decir el menor y por lo tanto el engreído. Julio es un hombre especial. Con voluntad hasta de mover una montaña. Adusto, de pocos chistes y pocos amigos; trabajador incansable. Persiguiendo una carrera, camina contra viento y marea: huelgas, paros, etc. Pero lo va a lograr. Está ya en noveno ciclo y solo le falta uno para terminar Ingeniería Industrial, ya que se inició en Ingeniería Metalúrgica. Él hubiese querido veterinaria o ingeniería agrícola para explotar el fundo que tenemos en Cachil, Contumazá, pero son facultades que no existen en la Universidad Nacional de Trujillo. Aparentemente voluntarioso, pero, en el fondo, obediente. Acepta sus errores e improvisaciones, tiene que aceptar que la experiencia al fin debe imponerse al capricho. Cascarrabias y de pocas pulgas, pero en el fondo bueno como los demás. Solo que la vida le ha dado menos oportunidades. Hizo solo un viaje a Estados Unidos, como lo hicieron Marco y Paúl antes. Solo César no viajó. Allí aprendió algunas cosas, sobre todo a ser independiente, pero la vida es servicio, ayudarse mutuamente. Cariñoso con las criaturas (a mi ahijada Marietta la chochea como a nadie) y los animales, tiene tres gatos siameses 13 Shulca. En quechua significa el hijo menor.
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