Cuadernos trimestrales de poesía Tomo I

Cuadernos Trimestrales de Poesía - Cuadernos Semestrales de Cuento XLIX veintitrés años; y si bien escribía poesía desde su adolescencia, los Juegos Florales del 40 fueron, sin duda, uno de los principales acicates para la continuación de su labor lírica, de la que él mismo dijera: No hemos claudicado ni lo haremos jamás (nos referimos a los principios). De ello no hemos obtenido ningún provecho político ni económico, ni lo hemos necesitado. Al contrario, por nuestras ideas fuimos postergados, dejados de lado y hasta despreciados. Hemos mantenido, sin embargo, nuestra inicial y primitiva posición, tanto en nuestra vida cotidiana como profesional y social. Felizmente no nos hemos mezclado en nada sucio y hemos combatido ese mal arraigado que es la ignorancia y la falta de responsabilidad (2019a: 88). Teniendo en cuenta el aserto sartreano de que el «hombre es y su circunstancia», podemos afirmar que la vida poética de MAC se ajusta a él. MAC permanece en Lima hasta fines del 43, y luego una serie de circunstancias personales lo hacen regresar a Trujillo, donde vive y trabaja hasta el final de sus días. Este hecho es importante. Pese a que MAC pierde el contacto vivificante con sus congéneres y, sobre todo, con ese centro nervioso y centralista que es Lima, y desde el que pudo tener una mayor presencia nacional, una vez en Trujillo continúa su labor creadora en medio de una gran modestia, o aquello que se denomina «perfil bajo» del que, gracias a los esfuerzos de sus herederos, está saliendo ahora para sentar sus créditos ―algunas veces negados―, en la poesía y en la literatura peruana. Agreguemos a esto lo que Luis Alberto Sánchez, escribe en el prólogo a La luz incorporada: «Fue en los días dolorosos en que ser aprista y poeta constituía una herejía doble: Marco Antonio se enfrentó a ello. La ha vencido» (Corcuera, 1980: 7). La obra poética édita de MAC abarca once títulos y se inscribe, por su temática y su técnica, dentro de los presupuestos de los poetas de la Generación del 40, es decir una poesía que, en última instancia, tiene como eje temático central el lar nativo, el paisaje andino, el canto a personajes y atmósferas propios de la tierra que lo vio nacer. Una poesía que, sin embargo, abre su lirismo a otro tipo de asuntos, como los filosóficos y los

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