XXXVII EN TORNO A LOS CUADERNOS TRIMESTRALES DE POESÍA Escribo con enorme gratitud acerca del valor y los alcances de los Cuadernos Trimestrales de Poesía, trascendente obra del poeta Marco Antonio Corcuera, quien, guiado por su amor a las letras y en nombre de la Poesía, con un empeño y sacrificio dignos de todo elogio, llevó adelante esta publicación que ha trazado importantes líneas de estudio para la investigación académica y el conocimiento, con amplitud de criterios, del fecundo escenario poético de nuestro país. Fue en 1941 cuando en la ciudad de Lima desplegó velas el primer Cuaderno Trimestral de Poesía, y luego desde Trujillo a partir de 1951 hasta 1980. Estas publicaciones documentaron gran parte de nuestra historia literaria durante la segunda mitad del siglo XX. Con el correr de los años y el apoyo de notables escritores liberteños, se convirtió en un valioso referente de nuestras letras y una fuente inagotable de vivencial comunicación en un gran esfuerzo por aglutinar y comunicar situaciones y hechos propios de la época. Todo ello inscrito en una atmósfera que propiciaba reconocimientos al talento creador de hombres y mujeres de altísima calificación intelectual, al tiempo que los relacionaba con sustantiva emoción, uniendo puntos distantes y ofreciendo al escrutinio de los lectores la literatura de autores noveles y consagrados. Tan ardua labor llevada a cabo por Marco Antonio Corcuera fue secundada por poetas de la talla de Julio Garrido Malaver, Mario Florián, Luis Carnero Checa, Eduardo Jibaja y Guillermo Carnero Hoke, en su primera etapa en Lima (1941-1944); y luego por poetas como Wilfredo Torres Ortega, Horacio Alva Herrera, Carlos Humberto Berríos y Héctor Centurión Vallejo, en Trujillo (1950-1980), creadores de ilimitado vigor
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