Cartas a mi hijo : psicología de la mujer

Cartas a mi hijo "todo artiRtá es en -las humanas sociedades, una espe– cie de Mesías o de Redentor de las inteligencias, ;t pues él les trae la buena nueva de la Esfera inmor– tal de los espíritus, y los redirne de los torpes instintos y de las impuras pasiones, y ¿cuál es el mesías que no ha tenido aquí abajo su tentación de la Montaría o su fúnebre velada de los Olivos, aca– so aun más amarga que el m1premo sacrificio del Cal vario?" · · Los elegido:::; del celeste numen son también del dolor los elegidos, ha dicho el mismo poeta antes citado. Si has recibi- . do _del Cielo ese don del genio, a la vez maravilloso y triste; si tienes, junto con la vocación del a~rte, lr-t vocación dyl martirio; y si por llegar a ser un grande hombre no te has de creer eximido de ser un hombre bueno, sé artista, hijo mío. Y de todas maneras, ad– mira y ama entre ellos al que cumple dignamente su destino y ama y compad~ce al que cae.vencido en la lucha. con sus propi:;:ts pasiones y con las ajenas. Piensa que el artista es el apóstol de las sociedades modernas; y sobre todo, de estas .nuestras incipien– tes sociedades. De la America jóven, de la América noble y libre tiene que ser el triunfo definitivo en las lucu– braciones del espíritu. De su fecundo seno han de salir numerosos y potentes, esos propagaaores de las nuevas ideas, esos apóstoles de ·las buenas doctri– nas. La vieja Europa dió y~ cuanto tenía que dar y con la sabia de su poderoso cerebro se ha nutrido la humanidad durante largos siglos. Tócale ahora al mundo nuevo· ofrecer su contingente de gloria a las generaciones del porvenir.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx