Cartas a mi hijo : psicología de la mujer
Cartas a mi hijo -¿Que quieres ser militar? ¡Dios nos libre de ello! ¿A donde te conduciría tal disparate? ¡A ser Presidente de la República! Nó, nó, no te imagines que voy yo a consentir en semejante locura. · Alf;O parecido a la opinión de esa señora es lo que acabo yo de expresarte sobre la figuración que podr.ías -tener en la alta política de tu tiei-ra. Pero es verdad, hijo mío, que, no sé si por ingénita mo– destia o por adquirida experiencia, pienso siempre con terror en la posibilidact de que rlegaras a ejer– cer los cargos dirigentes de la nación, tan ambicio– nados, cuando deberían ser tan temidos. De todas maneras, piensa conmigo, mi querido Carlos Adolfo, que mientras más encumbrada sea la posición- a que te lleven los designios de la Provi– dencia y tus merecimientos, mayores y más inelu– dibles serán los deberes que sobre tí han de pesar y acuérdate de 1as' palabras del Evangelio: Mas fácil es que pase un camello por el ojo de una aguja, que el que entre un poderoso en el Reino de los Cielos. 5
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