Cartas a mi hijo : psicología de la mujer
CARTA TERCERA Reina una absoluta discordancia ·de opiniones entre los educadores y moralistas, en la cuestión de si el poseer cuantiosos bienes de fortuna o el e-arecer en absoluto de ellos, puede ser elemento de virtud o de vicio para el individuo. En- mi concepto, el incli– narse a favor de cualquiera -.de ambos pareceres, se– ría atribuir grandes efectos a pequeñas causas; pero si se me obligara a decidirme por tal o cual opinión, no vacilaría en afirmar que es más ventajoso para la entidau moral de un niño, el ser pobre qae el ser rico; y más adelante, t;:tl vez, tendré ocasión de desa– rrollar coQ mayor amplitud tema tan interesante. La superioridad del nacimiento o del dinero - esta última sobre todo - puede ser y es, generalmente - un medio de desarrollar mejor las buenas o malas propensiones del individuo; pero de seguro, no se cambia de una manera radical. Además, en nuestra época, y en nuestros países, podemos asegurar, aun– q.ue parezca una paradoja, que todos somos alterna– tivamente pobres y ricos, pues en ninguna parte ni en ningún siglo, ha sido la suerte tan instable como lo es hoy entre nosotros. ( *) ¿Por qué, pues, a pesar de eso, extiende _el dios dinero cada día más y más · ( *) Estas cartas fueron escritas poco tiempo después de la Guerra del Pacífico, que tantos y tan terribles cambios de fortuna, ocasioµó en el Perú. - 23 -
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