Cartas a mi hijo : psicología de la mujer
XVIII · LA ECONGMIA La avaricia no es la economía, como el despilfa– rro no es la generosidad. Pocas mujeres avaras hay. Más bien pecan ellas por el vicio contrario. Y es natural y lógico _que así sea. . _ 'El deseo de agradar a los hombres, el ansia de eompetir con las mujeres, el anhelo inmoderado de ocupar un alto puesto en el medio social en que vi– ven, las induce a gastar más, mucho más, a veces,de lo que sus medios pecuniarios les permiten y no vaci– lan en sacrificar a sus padres primero, y-a sus mari– dos después, comprometiendo entonces el patrimo- ,, nio de sus hijos, con tal de lu'cir e'n tales o cuales fiestas y en ofrecerlas, por su parte, a una sociedad tan frívola como tales mujeres, pero que pagará esos vanos sacrificios criticándolas acerbamente. Porque hay que tener en cuenta, hijas mías, que la mujer derrochadora, q:ue gasta mucho más de lo que debiera, no consigue por tal medio hacer creer que es tan rica oomo quiere aparentarlo. Nó, en lds actuales agrupamientos so'ciales, en que predomina el amor al dinero, el culto por la fortuna, todos saben muy bien a qué atenerse con respecto a las rentas de los demás. -¿Cómo es que Fulana gasta tánto, si su mari- . -245- ,
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