Cartas a mi hijo : psicología de la mujer
V LA PEREZA Una de las tendencias que con mayor severidad debemos las madres combatir en nuestras hijas desde la edad más tierna, es la propensión a la pereza, que origina la ociosidad. La imaginación desoe1=1.pada, va– gando _libremente por los campos ilimitados de lo real y de lo ficticio, sin el freno de una ·razón bien dirigida y convenientemente desarrollada, puede pro– ducir funestos resultados, sobre todo en la befla y misteriosa edad de la adolescencia; en esa edad de las rosadas ilusiones, .de las hermosas fantasías, de los encantados sueños; en esa edad en que se ama, sin saber aún lo que es amor; se llora con todos los poetas; se simpatiza con todas las desgracias históri– cas o novelescas; en esa edad dichosa en que tl en– tusiasmo se desborda del sér; en que la vida sólo se ve a través de un prism9- fascinador y maravilloso; en esa edad en que no se cree en el mal, ni se adivina el engaño; ni las malas pasiones han hecho presa en el alma todavía, ni aún el dolor ha atormentado la existencia; en esa edad de candor y de pureza, pero también de sueños exaltados y de deseos incipien– tes pero imperiosos, en la que el corazón y la cabeza .. -167- I
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