Cartas a mi hijo : psicología de la mujer

. t CARTA DEClMA SEPTIMA - . De entre las numerosas historias que acuden a mi mente y que puedo referirte como otros tantos· ejemplos atern-idores que debes gravar · en tu memo– ria, para que el ternor de que pudiera acaecerte algo parecido, contribuya a apartarte .del camino de los vicios, elegiré hoy una, a cuyo recuerdo me estre- , mezco aún de dolor y de compasión, pues los acto– res de ella me estaban ligados por estrechos lazos de cariño~a amistad. · -- No hace mucho ,tiempo que murió en Lima la heroína ae esa tragedia, que me la víctima inocente de un hombre que había labrado así mismo su pro– pia desgracia, tan sólo por haberse desviado en un fatal momento, de la senda del d·eber. ~ Soledad, que así se llamaba ella, fue mi amiga de infancia; y yo que la conocí íntim::imente, puedo asegurarte que poca1:; veces podrá hallarse en el mundo una criatura que muna las raras cualidades con que plugo - dotarla a la Pr-ovidencia. Eta bella moral y físicamente; y al admirar sus perfecciones exteriore·s se· adivinaban,. las interiores, pues en la serena y límpida mirada de sus grandes ojos· garzns estaba retratada su alma. · / SoJedad, huérfana de padre, y único fruto · de una unión tempranamente cortada pof la muerte, era la adoración dé su infeliz madre, que en ; ella cifraba todas sus esperanzas y las pocas ilusiones qu"B le ofrecía, ya la existencia. ~101- • •

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