Boletín del Centro Científico del Cuzco

- 34- c'la haría snbir las rentas cfopartamentales en cirn t.irhid rn[l!}ieu to pMa atenJer urgentes p.~cesiaades locides siq gravar el presupnes.. jo nacional. El valor de las tierras y las propiedad es f'S enteranrnnttJ relati yo y arbitrario. La propi<>qn.d está poco áiyillída.,<le aquí t1ne In, con i!ición del indio, genPraln;<::n t'3 arreudataric» J., pequt1lias fraccio. pes, sea eu extremo penosa; pues, á tru, qne de su tnru 11 o está so– metido á ominosas obligaciones, resabios del sistema <le encomien– das de la época colonial, perpetuad os por los propietar ios que cono cen mal sus propios inter'eses; porqne el indígena, sin el estímulo del lucro que podr~a obtener de sti"trnbajo, produce menos de lo que produciría siendo libre. TI:s marcada la difrrencia que existe t>ntre el indio lib're que posee terrenos de comunidad y el colono de las h acirndas; poseedor aquel dt' rebaños n nmerosos en muchos paeos, administra é incrementa en furtnua con e l comercio y los trasportes, pues casi siempre es arriPro conductor de lanas propia~; sóbrio y laborioso no es tan ébri o ni despilfarrado cor~o su vecino el colono, que ahoga en el alcohol la pena de su condh ción sin estímnloa y sin horizou tes. A 76 mil almas asciende la. pohlaci6n de o,;tas provincias y las dos tercera~ partes es de indios, que aún conservan por lo general en sn fisonomía, un tanto dnra y angulosa, y en ~u co!orn.ción, to· dos los nisgos de las primitivas rii:rns de Ohanehis y los Huancas, pueblos belicosos que hostigaban frerue:ntc·nw11te á los !neas. Lle– van unitraje es pecial que abra i:>ntri:1 ellos y el mpstizo y "I blanco, todo un abismo de separación. El sentimi,' nto d~ la igu:-tlllad de– mócrntla debería iniciar en la, esi.;uela, en Ja prensa y apelan<lo á 11t filantropía de los propietario~, nnn. cruzad1t p:tra. c·imbiar el traje y el idioma que delatan al doBgrn.cindo indígE:aa á l<i rapacida d del mestizo y del bla.nco mismo, investidos <le antorid:id, y qne saben pieo contenerse ante el qiie ll<!va ·el mismo t!-:1je que ellos. L[J. cues tión de superioridad es mera cu~stión de r1isfraz . Si el indio perma nece ostucionario, es por que el blanco es también negligente y sin prnparación ni medios para asimilar ·ni concebir mejores ide•ts; no ('S refractario al progreso, ni estúpido como se le cree, ni tiene malos instintos: hospitalario y sufrido, so brío y laborioso, él produce en la rndirntri>t primitiva, qne apren– dió df' sus padres, la riqueza de sus señores que no so toman el cuidado de enseirnrle nafüt nuevo. Es sí. tímido y descontlado en extremo, agobiado por su condición, á punto de preferir siempre Ja ¡:10ledad de su puna y do n0 cruzarse en' la medida que se podría es perar en su largo contacto con el blanco. De a llí resul ta q' el ~es• }

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