Boletín del Centro Científico del Cuzco

-14- !J principio se traducf'n estos efeetos por u.n11. ex:citncipn, l~~~ IJº séguida l?ºr postración del siBtema IH.\~·vi,o~o, á vtces ipteµ·s~~ para producH eu los neurópatas accesos lrnitencos. , N uevnrnente repito, que para mi, hasta la ho~·a n~tual, sól? existen niuchos ·tral:l~os· de detalle pr.oporéipúados por 101S 1 métüdos parciales ' emplea.dos: as( se éo'i;c<it:n )ns ~c~v-ffe~ locales, se ~ab_1' cómo responden los nervios y los músculp~; pero, que<li! todavía e~ las sombras del porvenir, la obra que ren'uicndo los materiales dis~ pérsos logre elevarse á una generalización perfectamente definida. ¡ .: • v. .. 4.pljcan40 l~s datos ya enunciados y otros que ensegqi~11 i!!<lk caré, ~l caso particuhü de las nei;ada·s de Are(juipa, aunque, de~ae luego, no me será pennit1do ecJ ificar una teoria estrictamPnte científica, daré al menos una explicación racional de ellas. ·' En el clima d e Arequipn dc•scuellHn d::is circunstancias: lq. una, con todo Gl cortejo de sus comecuencias morbíficas, es la sé~ quedad de su atmósfera; la otra, con todó el realce ª" s n magnifi– ce~?ia, la limpidii traiúparencia de sn cielo que, dependit>ndo d~ ra: pnmera no es miis uue su result.ante forzosa. Los otros elementQS de s u clima qu9, dii'é de pas0, es ol m&s insano que conozco, 6on las füertes fluctuaciones del termóm~tro, siutiéndose frío glacial en las mañanas y en las no0hes 1 calor sofocante al medio <lía; dett•rmi~ rian estns condiciones climatológicas: la alturn barométrica· qtie ocupa la cinclad, su si\~H\ción topográfica al pié da montailas elev1\~ 6.as, cen pobre vegetación, casi hipcrl.iórea, de faldas escar pa.da& y vé rtices cubiertos de nieves. · A la ticqurclad de esta atmósfern concurrt'n rntre otrns cansas las siguientes: la natnralt<zn del sudo, ( -strntificaciones :úeno.;as de débil potencia sobre tofos trnqniti<ms ); pórfi dos); los materiales empleadüs en la construcci ón de sns edificios (conglomerarlo traquí– tico); los vientos que <le la costa :soplan orean c0n sus d csecndnf! capas inferiores el suelo y el aire de la ciudad rnistiano., mientra~ que sus capas s uporiores empujadas á lns altas regioues por el ca– lor de los arena les llevan su humt>dad fí Jos picos de la vecina co~·dillira; se agrt>gan todavía á &stas cnu5as, la escasa cantid,id de la~ aguas meteóricas (de 1 á 4 pulgadas) y su poca vegetación urbórea. VI. . , Bajo la influencia de los ya citados factores y en tirmpos. pe– riódicamente irregulaús, se presento. el frnómeno conocido con e~ nombre de Nei;ada, más frecuente en invierno qne, como en ·1as_ de!llás regiones de la siena, es la estación seca. P ero, nü es la ne– vada de Areqnípa tal como la conocemos, al igual ele las que a<¡ui

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx