Boletín del Centro Científico del Cuzco
ces de. un arbol, füí pl'esionado por el copo tronch1tdo, lo qne ·nié oca.sionó varil\S lesiones graves: pu1le restablecanne un tanto.._en Ocho <lías J prosoguir COD . la eXtraCCÍÓll de] j rigo q tte ~ereegUr1', hasta conseg1_1ir o.lguuos Kilos qu e en <liforentes partidas lle r 1 efiliti– dt> y entrégado á la m ,rncionad>i. casa contratante. Entre tanto, el asedio de los sn.lV¡\jes era inn~sante, hasta. qtvi el 12 de Octnbre último, los Htiachipairis en número d~ s~seuta, A.salta.ron r~ los peones da Asunción, qne desempA1iabn.11 sus. laborlols de desmoute e<n. la. cejll. del 1Jo¡squt1, á. trescientos ni.étroa ijel cáselio. , En estos momentos me encout1aba yó en mi A.lojamieoto, haciendo cl\nge de yucas y plátano;; con ünr~ partida d~ salvajes CRmpas que de exprnfeso hábittn siclo mnn<fo.dos poi· los primero!! on cai1unci de ellJIÍftS y prevenidos para impl'dir el auxilio qüe pu– tliérn. prestarse á. la. mensionacla gente; <mando ya huua verificado ~¡ canga, a.pareció don Miguel Angel Navarro, socio y encargado de la administración; q ne se había separado de sn puest~ de defen– sa, por attmdar á. otrá. ocupación más urgent'3. Tan luego qt.ié nos apercibimos del asalto, dispuse que Na– 'l:n.rro ocurriese por la derecha haciendo foegó de rifle, mientras yo dehfa hacer lo propio por la. izquierda, abauzl\ndo á la. :i:·eta· guardia; p-iró al salir do! aposento lós Campas qne obsehraban mis disposiciones, levantaron los cnchillos ql\e momentos ántes lea suministré en oa.mbio <le la.s yucas é impadiA.11 mi saliciá., di– 'ciéndome qu.e -el ntaque no era contra mí ; piira de~embarazarme de P&te óbstáculó inesperado, -pues consi~ler::ib:i que mis huéspe– <les Campas·, no dt>bían pt·oceder de mall\ fé, <'1i. al q úe se enC!ol'I· trnba mas inmediato !i la puerta, un golpe de étilata en la ·cara, q~a io derribó en tierra y posesionándoma del p¡i.tio, pude intimar á to– ldos la i·etirada instantánen., para acudir al lugar del ataque: pocos dispiuo~ bastaron para poner en fuga. tí los Hua chipairis, que ya habian eoust:1gnído victim~11.r ·á Pablo Lagúna con 2~ flechazos, á Mu.– riauo Quispe con 18 y ca.usado varias heridas á cuatro: el núme– ro total de estos ~eones era :le siete; dos de ellos con armas qua fa,s abandomi.ron, porque creyeron que salvarían más fácilmen– te de las flechas, que liaciendo resistencia. ,¡Tal es el miedo que tienen infundido los salvajes! Navarro y y<:>, penetramos al bosque para reGuperar las &rmas, como én efecto lo conseguimos: por los charcos y re– guer9s de sangre que encontramos en diferentes direcciones, se infiere que sean varios los muertos y los heridos Huachipa.i– ~is. Seguro estoy de qne ~l bailltisino de i:.angre que han reai·
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