Boletín de la Biblioteca Nacional N° 9
25 Finot, Jaime Mendoza, Alberto Gutiérrez. Jaime Freyre por no citar sino a unos cuantos. También podemos mencionar la revista "Kollasuyo" de interés para conocer el moderno movimiento de las letras bolivianas. La Sección Brasileña de la nueva biblioteca, puede asegurarse con abso~ luta seguridad de que es muy superior a la que existía antes del incendio. Y es superíor no sólo desde el punto del número sino de la estructura misma de la colección. El Brasil ha sido una de las primeras naciones americanas que acudió con su cordial ayuda a la reconstitución de la biblioteca. La división de Cooperación Intelectual del Ministerio de Relaciones Exteriores, con la in~ tervención de diversos organismos formó un conjunto de 1.316 volúmenes re~ presentativos de todos los órdenes de la cultura carioca, que posteriormente ha ido acrecentándose. Es muy interesante hacer una revisión panorámica del fondo colombiano de la Biblioteca de Lima. ' Lo básico de la producción intelectual se encuen~ tra representado en muchas de sus ediciones originales. Una rápida revisión de los anaqueles nos permite anotar todo el "archivo Santanqer": las obras de Sanín Cano, Restrepo, la "Historia de la Literatura colombiana" de Gó~ mez Restrepo: la Historia de la Literatura Bayona Posada: los estudios de Germán Arciniegas, López de Mesa, La conocida serie de Samper Ortega en su primitivo formato reducido de la Editorial Minerva del año de 1937, y luego en la conocida "Colección Aldeana", editada años después. Si el lector interesado en la cultura americana continúa su recorrido, go~ zará al detenerse frente a la sección cubana de una agradable sorpresa, Cer~ ca de 3,000 volúmenes que tratan de los mas diversos temas son el testimo~ nio del fervor con que el pueblo cubano quiso responder al llamado que con motivo del incendio de la Biblioteca de Lima hizo la "Sociedad de Bellas Ar~ tes", Fue un acontecimiento de singulares contornos intelectuales que tuvo su culmina,ción en una serie de actuaciones que llevó el título de la "Semana Peruana". El tiempo no nos permite hacer un análisis de la composición de esta colección. Pero tomando al acaso una figura -la egregia personalidad de José Martí, por ejemplo- la Biblioteca de la Lima cuenta no sólo con la serie de sus obras completas, sino también lo mas variado y fundamental que se ha escrito sobre el pensamiento martiniano. Todavía está reciente en el recuerdo de los limeños, la ceremonia de en~ trega hace pocos meses de un primer lote de obras chilenas. En estos días la Biblioteca ha recibido aviso que un nuevo envío se encuentra ya en cami~ no. El origen de ambos fue un Decreto del Gobierno de ese país que dis~ puso la inversión de 500,000 pesos en la formación de un conjunto de 10,000 volúmenes representativos de la labor intelectual y de la actividad editorial de la nación sureña. Está demás recordar que las ciencias. las artes, la lite~ ratura, la historia y el derecho están presentes a través de los tratados y en~ sayos fundamentales y de las primeras figuras de la intelectualidad chilena. y aquí, como símbolo podemos recordar a la figura de José Toribio Medina. y su influencia en el desenvolvimiento de la bibliografía americana. La sección dedicada al Ecuador. además de las obras de sus figuras ep~ nimas --Olmedo o Montalvo- cuenta con cifras esenciales en el estudio de su historia o geografía-VilIavicencio, Ceballos, González Suárez- y en cuan~ to a los modernos podríamos citar la magnífica generación de novelistas en~ tre los que se destacan los nombres de Pareja Diez Canseco. de la Cuadra. Icaza. Gil Gilbert. También contamos con ensayistas en lo político y en lo literario tales como Velazco Ibarra y Benjamín Cardón.
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